El Senado de la República aprobó la noche del 3 de diciembre un acuerdo para sesionar en cualquiera de sus inmuebles como sede alterna, ante el riesgo de bloqueos por parte de campesinos y transportistas inconformes con la reforma a la Ley General de Aguas.
La decisión fue tomada en votación económica por la Mesa Directiva, con el objetivo de garantizar la continuidad de los trabajos legislativos en lo que resta del periodo ordinario de sesiones, que concluye el 15 de diciembre.
El presidente en funciones, Jorge Carlos Ramírez Marín, pidió a los senadores mantenerse atentos a la notificación del lugar donde se realizará la plenaria de este jueves.
Los productores agrícolas, provenientes de diversos estados, anunciaron que mantendrán movilizaciones y bloqueos en la Ciudad de México, incluyendo accesos al Senado y a la Cámara de Diputados, para exigir que se frene la aprobación de la reforma.
Argumentan que la iniciativa vulnera sus derechos de acceso al agua y favorece a sectores industriales.
En respuesta, la Cámara Alta determinó que, de presentarse circunstancias que impidan el uso del recinto de Paseo de la Reforma e Insurgentes, las sesiones podrán trasladarse a cualquier inmueble bajo su administración.
La medida busca evitar la paralización de los trabajos legislativos y asegurar la discusión de la minuta enviada por la Cámara de Diputados.
Las protestas campesinas forman parte de un plan de acción nacional, con bloqueos en carreteras y vialidades principales de estados como Puebla, Tlaxcala, Veracruz, Zacatecas y Chihuahua, en rechazo a lo que consideran una reforma que no atiende las necesidades del campo.
La sesión prevista para este jueves a las 8:00 horas será la primera que podría realizarse en sede alterna, en medio de un clima de tensión social y política por la discusión de la Ley de Aguas

















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