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El sismo de Tehuantepec, el más potente en casi un siglo sacudió a México

Hace ocho años, México vivió el sismo de mayor magnitud registrado en casi un siglo. El 7 de septiembre de 2017, a las 23:49 horas, un terremoto de magnitud 8.2 sacudió el sur del país

Hace ocho años, México vivió el sismo de mayor magnitud registrado en casi un siglo. El 7 de septiembre de 2017, a las 23:49 horas, un terremoto de magnitud 8.2 sacudió el sur del país, con epicentro en el Golfo de Tehuantepec, a 133 kilómetros al suroeste de Pijijiapan, Chiapas.

El movimiento telúrico fue percibido en al menos 12 estados, así como en Guatemala, El Salvador y Honduras.

El Servicio Sismológico Nacional (SSN) lo clasificó como un sismo intraplaca, generado por una falla normal dentro de la Placa de Cocos, que subduce bajo la Placa de Norteamérica.

Su profundidad fue de 45.9 kilómetros y la ruptura sísmica se extendió a lo largo de 230 kilómetros, provocando una intensa actividad de réplicas: más de 4 mil 300 en los primeros quince días y más de 9 mil 900 hasta noviembre de ese año.

Impacto humano y material

El sismo dejó un saldo de 99 personas fallecidas: 79 en Oaxaca, 16 en Chiapas y 4 en Tabasco3. La ciudad de Juchitán de Zaragoza, Oaxaca, fue una de las más afectadas, con el colapso de su palacio municipal y decenas de viviendas destruidas. Se reportaron más de 300 heridos y miles de damnificados en comunidades rurales y urbanas.

El Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico emitió una alerta inmediata tras el evento. Se registraron olas de hasta tres metros frente a las costas de Chiapas, y variaciones menores en Salina Cruz, Puerto Ángel, Acapulco y otros puntos del litoral.

Respuesta institucional

El gobierno federal activó el Comité Nacional de Emergencias y desplegó personal de Protección Civil, Sedena y Marina en las zonas afectadas.

Se habilitaron albergues temporales, se enviaron brigadas médicas y se inició el censo de daños estructurales. La reconstrucción se centró en viviendas, escuelas, hospitales y edificios públicos, aunque el proceso fue lento y enfrentó críticas por falta de transparencia y coordinación.

En Oaxaca y Chiapas, más de 100 mil viviendas fueron evaluadas por daños, y se destinaron más de 7 mil millones de pesos en apoyos directos y obras de reconstrucción. Organizaciones civiles y académicas exigieron mayor participación comunitaria y fiscalización de los recursos.

Un fenómeno extraordinario

El sismo de Tehuantepec superó en magnitud al de 1985 (8.1) y al de Puebla del 19 de septiembre de 2017 (7.1), convirtiéndose en el más fuerte desde el terremoto de Jalisco-Colima de 1932. Además, fue acompañado por un fenómeno inusual: miles de personas reportaron haber visto luces en el cielo durante el evento.

Investigadores de la Universidad Rutgers explicaron que estos destellos, conocidos como “luces de terremoto”, se producen por cargas eléctricas generadas por el rompimiento de rocas en fallas geológicas.

Lecciones y memoria

A ocho años del evento, el sismo de Tehuantepec sigue siendo objeto de estudio por su complejidad geológica y su impacto social. La UNAM, a través del SSN y el Instituto de Geofísica, ha publicado reportes técnicos y análisis sobre la sismicidad en el Golfo de Tehuantepec, destacando la necesidad de fortalecer la infraestructura sísmica y los protocolos de prevención.

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