En un mundo cada vez más acelerado y marcado por el individualismo, el Papa León XIV lanzó un llamado a colocar nuevamente a la familia en el centro de la vida social y política, al considerarla “uno de los pilares fundamentales sobre los que descansa toda comunidad humana”.
Durante un encuentro con el Pontificio Instituto Juan Pablo II para Estudios sobre el Matrimonio y la Familia, el Pontífice pronunció un discurso en el que destacó que “toda vida nueva es un signo de esperanza, y no un estorbo”. Su mensaje, profundo y directo, buscó confrontar las visiones utilitaristas y deshumanizadoras que, según dijo, se han extendido en la cultura contemporánea.
“Cuando una mujer decide dar vida y acompañar ese don, cuando un hombre asume con responsabilidad la paternidad, ambos se colocan en la línea de lo más fundamental: dar, acoger, acompañar, crecer y transmitir dignidad”, afirmó León XIV.
El Papa subrayó que estas decisiones humanas deben ser respaldadas por condiciones sociales justas: “Esta elección merece condiciones que la favorezcan, no que la dificulten”. Por ello, exhortó a los gobiernos y a las instituciones internacionales a “desarrollar políticas que garanticen condiciones adecuadas de vida y de trabajo; iniciativas educativas y culturales que reconozcan la belleza de generar juntos; y una pastoral que acompañe a mujeres y hombres con cercanía y atención”.
Al mismo tiempo, insistió en que proteger la maternidad y la paternidad no debe considerarse un gasto, sino una inversión en el futuro:
“La maternidad y la paternidad, así protegidas, no son cargas que pesan sobre la sociedad, sino una esperanza que la fortalece y la renueva.”
La Iglesia reitera su compromiso con las familias
A través de su editorial Desde la Fe, la Iglesia católica mexicana hizo eco de este mensaje y reforzó el llamado del Papa. En su texto dominical, subrayó que urge “crear políticas públicas que garanticen condiciones y el derecho a la vida; que permitan a los padres y madres realizar su misión sin que ésta se vuelva insostenible”.
La publicación también exhortó a promover “iniciativas educativas y culturales que alienten y celebren la vida”, insistiendo en la necesidad de formar a las nuevas generaciones en el respeto y el cuidado de la existencia humana. “Esto implica formación en el respeto a la vida, en la corresponsabilidad del cuidado y en la generosidad del don recibido”, señala.
En un diagnóstico claro sobre la cultura contemporánea, Desde la Fe advierte que “en una cultura tan marcada por el individualismo y el consumismo, también se necesitan recuperar narrativas que promuevan el valor de la vida y la necesidad de su cuidado”.
Cercanía pastoral y renovación social
El editorial reafirma que la Iglesia desea “caminar al lado de las familias, con cercanía, atención, escucha y fraternidad”, pues reconoce en ellas el espacio donde se gesta la esperanza, la solidaridad y la fe.
“Queremos abonar en construir una sociedad que no margine a quienes quieren dar vida o formar una familia, que no los vea como un peso, que no los excluya por el hecho de cumplir la misión más humana que existe”, expresa el texto.
La reflexión concluye con un mensaje central que retoma las palabras del Pontífice: la urgencia de “proteger la esperanza que existe en la maternidad y la paternidad”, fortaleciendo a las familias como el núcleo vital de toda comunidad y como un espacio de renovación espiritual y social.















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