Con cascos de motociclista e industriales sobre la cabeza, alumnos de la Telesecundaria “Centenario del Estado de Morelos” entran todos los días a clases para resguardarse de posibles desprendimientos del techo y fragmentos de concreto dentro de los salones. La escena, difundida en redes sociales, exhibe el deterioro de una escuela pública que arrastra daños desde el sismo de 2017.
Padres de familia denunciaron que el inmueble presenta filtraciones, plafones caídos, varillas expuestas, grietas en muros y hundimientos en algunas áreas cercanas a los pizarrones. Aseguran que han solicitado reparaciones durante años sin obtener una solución definitiva.
La medida de enviar a los menores con casco surgió como una acción preventiva ante el temor de un accidente mayor. Según testimonios recogidos en la protesta, el objetivo también fue visibilizar el riesgo en el que estudian diariamente cerca de 180 alumnos distribuidos en seis aulas.
La inconformidad derivó en bloqueos y manifestaciones en calles de Jojutla, donde madres y padres exigieron la presencia de autoridades educativas y un proyecto de reconstrucción total, no sólo reparaciones parciales. “La escuela se está cayendo a pedazos”, reclamaron durante la movilización.
Tras la presión pública, funcionarios del sector educativo estatal informaron que se realizaría un dictamen técnico y análisis estructural del plantel. También se plantearon alternativas temporales, como trasladar grupos a otra sede o recurrir a clases virtuales mientras se ejecutan obras.
Mientras llega una respuesta oficial, en esta secundaria de Morelos la seguridad depende, por ahora, de un casco.















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