La Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) endureció su discurso contra funcionarios mexicanos presuntamente vinculados con el narcotráfico al advertir que la acusación contra el exgobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, “es apenas el inicio”.
La declaración fue hecha por el administrador de la DEA, Terry Cole, durante una comparecencia ante legisladores estadounidenses, donde sostuvo que la cooperación entre políticos y cárteles “ha permitido la expansión del tráfico de fentanilo y otras drogas hacia Estados Unidos”.
“Vamos a seguir investigando y presentando cargos donde encontremos evidencia”, señaló el funcionario al ser cuestionado sobre el proceso judicial abierto contra Rocha Moya.
La acusación presentada por fiscales federales estadounidenses sostiene que el exmandatario sinaloense habría facilitado operaciones del Cártel de Sinaloa mediante protección institucional y acuerdos políticos, señalamientos que Rocha Moya ha rechazado públicamente.
Las declaraciones de la DEA ocurren en medio de un clima de creciente tensión bilateral en materia de seguridad. El gobierno mexicano pidió acceso completo al expediente y cuestionó que Washington realice señalamientos públicos sin compartir previamente todas las pruebas.
En México, el caso ha escalado al terreno político. Legisladores de oposición impulsan solicitudes de investigación y juicio político contra Rocha Moya, mientras Morena ha cerrado filas en defensa del exgobernador y acusa una utilización electoral del caso desde Estados Unidos.















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