El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) confirmó la detección de un caso del gusano barrenador del Nuevo Mundo en un becerro de tres semanas de edad en el condado de Zavala, Texas, encendiendo las alertas sanitarias en la frontera con México por el riesgo que representa para la ganadería y otras especies de sangre caliente.
La dependencia federal informó que las larvas fueron localizadas en una lesión umbilical del animal y confirmó la presencia del parásito, considerado una de las mayores amenazas para la producción pecuaria debido a que se alimenta de tejido vivo. Se trata del primer caso originado en territorio estadounidense en décadas, según autoridades texanas.
El gusano barrenador es la fase larvaria de una mosca que deposita sus huevos en heridas abiertas. Tras eclosionar, las larvas penetran la piel y consumen tejido vivo, agravando rápidamente las lesiones y atrayendo a más insectos. Sin tratamiento oportuno, una infestación puede provocar la muerte del animal en una o dos semanas.
Ante la confirmación del caso, el USDA y las autoridades sanitarias de Texas establecieron una zona de cuarentena alrededor del área afectada, intensificaron la vigilancia epidemiológica y reforzaron la colocación de trampas para detectar la presencia de la mosca.
La detección ocurre después de que el parásito fuera identificado recientemente en el estado mexicano de Coahuila, a pocos kilómetros de la frontera estadounidense, lo que había incrementado la preocupación de productores y autoridades por un posible ingreso al territorio de Estados Unidos.
Especialistas advierten que un brote de gran escala podría generar pérdidas multimillonarias para la industria ganadera, afectar el comercio pecuario y provocar un aumento en los precios de la carne debido a la reducción de inventarios.
La secretaria de Agricultura de Estados Unidos, Brooke Rollins, aseguró que se desplegarán medidas inmediatas de contención y erradicación, incluyendo el uso de moscas estériles, estrategia que permitió eliminar la plaga del país durante el siglo pasado.
Las autoridades pidieron a productores y propietarios de animales revisar cualquier herida sospechosa, reportar la presencia de larvas y mantener vigilancia permanente para evitar la propagación de una plaga que amenaza tanto al sector pecuario como a la fauna silvestre.















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