El triunfo no ocultó la tensión. Tras la victoria de México por 2-0 sobre Sudáfrica en el arranque del torneo internacional de fútbol, el técnico Javier Aguirre reconoció que el peso histórico del Estadio Ciudad de México y la responsabilidad de inaugurar un Mundial en casa terminaron afectando a varios de sus jugadores.
El estratega nacional aseguró que la magnitud del escenario influyó directamente en el desempeño físico y emocional de algunos integrantes del plantel, quienes acusaron el impacto de la presión durante varios lapsos del encuentro.
“Hubo jugadores que sintieron el estadio”, admitió Aguirre al término del partido, al señalar que los nervios provocaron incluso calambres, una situación poco habitual dentro de un equipo que había mostrado solvencia física en la etapa de preparación.
El técnico explicó que el entorno del debut mundialista, con decenas de miles de aficionados en las tribunas y la expectativa de todo un país, representó una prueba adicional para una generación que enfrenta el reto de jugar una Copa del Mundo como anfitriona.
A pesar de ello, Aguirre destacó la capacidad de reacción de sus dirigidos, quienes lograron asentarse conforme avanzó el encuentro y terminaron imponiendo condiciones frente a una selección sudafricana que generó pocas opciones de peligro.
El entrenador consideró que el marcador quedó corto respecto a lo mostrado por México sobre el terreno de juego y sostuvo que su equipo generó suficientes oportunidades para construir una victoria más amplia.
La victoria permitió al Tricolor iniciar con tres puntos una justa mundialista que tiene una carga simbólica especial para el futbol mexicano, al disputarse por tercera ocasión en territorio nacional.
Con el primer obstáculo superado, Aguirre confía en que el triunfo ayude a liberar tensión dentro del grupo y permita que el equipo afronte con mayor soltura sus siguientes compromisos en busca del boleto a la fase de eliminación directa.
El siguiente examen para la Selección Mexicana será ante Corea del Sur, en un partido que podría acercar al conjunto nacional a los octavos de final y confirmar que los nervios del estreno han quedado atrás.















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