La combinación del Mundial 2026, temperaturas extremas y la llegada de millones de visitantes colocó al Sistema Eléctrico Nacional ante uno de los mayores desafíos de su historia reciente. El Centro Nacional de Control de Energía (Cenace) proyecta que la demanda eléctrica alcanzará un récord de 54 mil megawatts (MW) durante el verano, nivel que podría obligar a detener actividades industriales para evitar apagones en las ciudades sede de la Copa del Mundo.
Las principales zonas de riesgo son las áreas metropolitanas de la Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara, donde se disputarán encuentros mundialistas y se espera una fuerte concentración de turistas, actividad comercial y consumo energético asociado al uso masivo de sistemas de aire acondicionado.
Especialistas del sector advierten que la infraestructura de transmisión y distribución no ha crecido al mismo ritmo que la demanda. Entre 2024 y 2025 la capacidad de generación aumentó apenas 1.7%, mientras el consumo continúa al alza impulsado por la expansión urbana, industrial y los fenómenos climáticos extremos.
Ante escenarios de estrés en la red, el Cenace cuenta con facultades para ordenar reducciones o suspensiones temporales en procesos industriales con el fin de liberar capacidad y proteger la estabilidad del sistema eléctrico. Esta medida ya forma parte de los protocolos de emergencia para evitar fallas en cascada o interrupciones masivas del servicio.
Datos del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF), citados por especialistas, estiman que el Mundial podría elevar entre 3% y 10% el consumo eléctrico nacional debido al encendido simultáneo de televisores y equipos de climatización. En regiones cálidas, los sistemas de aire acondicionado representan hasta 60% del consumo residencial.
La preocupación no es menor. En 2023, durante una ola de calor, la demanda máxima del Sistema Interconectado Nacional alcanzó 51 mil 406 MW. Para este año, el Cenace prevé superar ampliamente esa cifra con un nuevo máximo histórico de 54 mil MW.
El riesgo económico también es significativo. Consultoras del sector energético estiman que una sola hora de apagón puede generar pérdidas de hasta tres millones de pesos en hoteles y restaurantes, industrias que esperan beneficiarse de una derrama económica multimillonaria derivada del torneo.
La etapa más crítica comenzará con la canícula, después del 21 de junio, cuando coincidirán los mayores picos de temperatura con la intensa actividad turística y comercial generada por el Mundial. Para autoridades energéticas y operadores del sistema, el reto será mantener encendidas las luces del país mientras el balón sigue rodando.
Con Información de Excélsior















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