El acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán entró oficialmente en vigor este miércoles tras la confirmación de la firma electrónica del denominado Memorando de Entendimiento de Islamabad, un pacto de 14 puntos que pone fin a las hostilidades entre ambas naciones, ordena la reapertura del estrecho de Ormuz y establece el inicio de un proceso para levantar todas las sanciones contra la República Islámica.
El documento fue suscrito por el presidente estadounidense, Donald Trump, y su homólogo iraní, Masoud Pezeshkian, y entró en vigor de manera inmediata. La firma electrónica fue confirmada por autoridades iraníes y por mediadores paquistaníes que participaron en las negociaciones.
Entre los puntos centrales del acuerdo destaca el compromiso de Irán de garantizar el tránsito seguro de embarcaciones comerciales por el estrecho de Ormuz, uno de los corredores energéticos más importantes del mundo, mientras que Washington iniciará el retiro gradual del bloqueo naval y de las restricciones impuestas durante el conflicto.
El memorando establece además que Estados Unidos impulsará un programa de reconstrucción económica para Irán con recursos mínimos por 300 mil millones de dólares, así como la emisión de licencias financieras y comerciales para facilitar la recuperación de la economía persa.
Otro de los compromisos asumidos por la administración Trump es la liberación de activos iraníes congelados en el extranjero y el levantamiento progresivo de todas las sanciones estadounidenses, incluidas las medidas primarias y secundarias que durante años limitaron las exportaciones petroleras y el acceso de Teherán al sistema financiero internacional.
A cambio, Irán reiteró su compromiso de no desarrollar armas nucleares y aceptó mantener bajo supervisión internacional sus actividades relacionadas con material enriquecido, con la participación del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
El memorando contempla un periodo de 60 días para negociar un acuerdo definitivo que deberá ser respaldado posteriormente mediante una resolución vinculante del Consejo de Seguridad de la ONU. Durante ese lapso ambas partes se comprometieron a mantener el cese al fuego y abstenerse de nuevas acciones militares.
La entrada en vigor del acuerdo representa el mayor avance diplomático entre Washington y Teherán en décadas y podría tener efectos inmediatos en los mercados energéticos internacionales, luego de meses de tensión que afectaron el flujo comercial en el Golfo Pérsico y dispararon la incertidumbre sobre el suministro mundial de petróleo.















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