El gobierno de Estados Unidos decidió no extender por otros 16 años la vigencia del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), pero ello no significa que abandone el acuerdo ni que éste deje de operar, afirmó el secretario de Economía, Marcelo Ebrard.
Tras la primera reunión formal de revisión del tratado, el funcionario mexicano explicó que Washington comunicó que, por ahora, no está en posición de aprobar la extensión automática prevista en el mecanismo del acuerdo, por lo que los tres países transitarán al esquema de revisiones anuales durante la próxima década, manteniéndose vigente el tratado hasta 2036.
«Estados Unidos no está en la posición de extender los 16 años; nos vamos por el carril de la revisión anual por los próximos 10 años», señaló Ebrard en un mensaje difundido en redes sociales tras la reunión con representantes comerciales de los tres países.
El titular de Economía fue enfático en desmentir versiones sobre una eventual salida estadounidense del acuerdo comercial.
«Para que un país se retire del tratado debe notificarlo con seis meses de anticipación. Ese no es el caso y, con la información que tenemos, no estimamos que vaya a ocurrir», sostuvo.
La decisión de Washington activa el mecanismo previsto en el artículo 34.7 del T-MEC, que contempla dos escenarios al cumplirse seis años de su entrada en vigor: extender el acuerdo por otros 16 años mediante consenso de los tres socios o mantener su vigencia original con evaluaciones anuales hasta 2036.
Ebrard subrayó que el comercio regional continuará operando bajo las reglas actuales y aseguró que no habrá modificaciones inmediatas para empresas, inversionistas o exportadores, por lo que el intercambio comercial entre las tres economías seguirá desarrollándose con normalidad mientras avanzan las negociaciones.
Asimismo, anunció que el próximo 20 de julio se realizará en la Ciudad de México una nueva ronda de negociaciones entre funcionarios mexicanos y estadounidenses para profundizar en la revisión del acuerdo y atender los temas pendientes de la agenda bilateral.
La postura estadounidense marca el inicio de una etapa de negociaciones más prolongada y añade incertidumbre sobre la eventual extensión del tratado, aunque tanto México como Canadá mantienen su interés en preservar el principal acuerdo comercial de Norteamérica.















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