¡Jugaron como nunca y perdieron como siempre! Inglaterra sepulta el ¿y si sí? al imponerse 3 goles contra 2 de México

Con un doloroso 3-2, el Tri cae en el Coloso de Santa Úrsula y dice adiós en octavos.

El fútbol tiene memoria, pero no piedad. En una noche que prometía tintes de epopeya histórica, la Selección Mexicana de Fútbol vio morir sus aspiraciones en la Copa del Mundo 2026. Frente a un marco pletórico en el Estadio Azteca, la escuadra nacional cayó con la frente en alto por 3 goles a 2 ante Inglaterra, en un duelo de octavos de final que quedará marcado por el dolor de la eliminación. Los inventores del fútbol pisaron el pasto sagrado y sepultaron, de un plumazo, el eterno y esperanzador «¿Y si sí?…» que ilusionaba a todo un país.

Crónica de una batalla de gigantes

El vendaval inglés arrancó temprano, exhibiendo su jerarquía europea. La pesadilla azteca tomó la figura de Jude Bellingham, quien en una ráfaga implacable destrozó la defensa local. Al minuto 36′, el mediocampista abrió el marcador con un remate de cabeza fulminante. Apenas dos minutos después, al 38′, el mismo Bellingham firmó su doblete tras recibir un pase en el área y fusilar de primera intención, sembrando el desconcierto general.

Cuando el panorama lucía más oscuro antes del descanso, la garra mexicana apareció. Al minuto 42′, en una jugada tejida con el corazón, Julián Quiñones aprovechó un rebote en el área chica para empujar el balón y recortar distancias, encendiendo la tribuna.

El segundo tiempo trajo drama puro. Inglaterra se quedó con diez hombres tras la expulsión del zaguero Jarell Quansah por una dura falta sobre Jesús Gallardo, revisada en el VAR. Con un hombre más, el Azteca se convirtió en un manicomio, pero la alegría duró poco. En una letal contra británica al 60′, Anthony Gordon fue derribado en el área; el implacable Harry Kane se paró desde los once pasos y selló el tercero con un cobro perfecto a la base del poste.

México vendió cara la derrota. Al minuto 69′, tras otra revisión del VAR por una mano en el área rival, el histórico Raúl Jiménez descontó por la vía del penal con un disparo raso y colocado. En los minutos finales, el combinado nacional se volcó con todo al frente, rompiéndose el alma en cada balón, pero el muro defensivo inglés resistió los embates de Santiago Giménez. El silbatazo final decretó el trágico e inamovible desenlace.

Lágrimas en el Zócalo y el Ángel: La capital de la desilusión

Fuera de la cancha, el impacto emocional paralizó al país. La Ciudad de México pasó de la euforia desmedida a un silencio sepulcral que calaba en los huesos de los millones de aficionados que se quedaron con las ganas de festejar el pase histórico a los cuartos de final.

  • En el Zócalo Capitalino: Miles de aficionados que se congregaron frente a las pantallas gigantes se quedaron con los brazos caídos. Al sonar el silbatazo final, las banderas dejaron de ondear y el llanto colectivo inundó la plaza pública.
  • En el Ángel de la Independencia: Las vallas de seguridad que esperaban resguardar una fiesta sin precedentes terminaron siendo el mudo testigo de decenas de fanáticos con el rostro desencajado, mirando fijamente al piso, procesando la frustración.
  • Rostros de desilusión: Por las avenidas principales de toda la capital, las camisetas verdes caminaban con paso lento. El sentimiento generalizado fue de una profunda tristeza; la ilusión se había encendido en la fase de grupos, pero la cruda realidad volvió a despertar a México de su más grande sueño en este 2026.

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