El retiro masivo de visas B-1 a operadores mexicanos encendió las alertas en el autotransporte de carga ante el riesgo de provocar cuellos de botella en la frontera y afectar el flujo de mercancías entre México y Estados Unidos durante la temporada alta de cierre de año.
La Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (Canacar) advirtió que al menos 25 mil visas de operadores de carga mexicanos habrían sido retiradas, situación que amenaza con reducir la disponibilidad de conductores autorizados para realizar operaciones internacionales.
Israel Delgado, vicepresidente de la Región Noroeste de Canacar, señaló que el problema podría impactar particularmente a las industrias médica, tecnológica, electrónica, agrícola y de alimentos, cuyos productos dependen de cruces fronterizos rápidos y constantes.
La alerta adquiere mayor relevancia porque entre agosto y diciembre aumenta el movimiento de mercancías hacia el mercado estadounidense.
Temen cuellos de botella en la frontera
El endurecimiento de las inspecciones en puertos de entrada, básculas y puntos de revisión estadounidenses ha incrementado la presión sobre los transportistas mexicanos.
De acuerdo con Canacar, las revisiones involucran una supervisión más rigurosa del Departamento de Transporte de Estados Unidos (DOT), la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) y el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
Uno de los principales motivos para cancelar visas es la presunta realización de cabotaje doméstico, práctica que impide a operadores extranjeros efectuar movimientos de carga entre dos puntos dentro de territorio estadounidense.
El sector transportista reclama, sin embargo, que no existe un protocolo suficientemente uniforme para determinar cuándo se incurre en esa práctica y sostiene que la decisión puede quedar sujeta al criterio del agente que realiza la inspección.
Baja movimiento de carga en Tijuana
En Tijuana, uno de los cruces estratégicos para el comercio bilateral, el movimiento habría pasado de alrededor de 4 mil 500 operaciones diarias a unas 2 mil 100, en medio de una combinación de menor actividad económica, aranceles y mayores controles fronterizos.
Esta reducción ha impedido que el impacto de la pérdida de operadores se manifieste todavía en toda su dimensión, según representantes del sector.
El riesgo aumentará si el volumen de exportaciones crece durante los últimos meses del año y las empresas no cuentan con suficientes conductores habilitados para ingresar a Estados Unidos.
Sectores médico, tecnológico y agrícola, entre los más expuestos
La industria médica de Baja California figura entre las actividades vulnerables debido al envío constante de productos hacia California.
También están expuestas las cargas de servidores, componentes electrónicos y mercancías perecederas provenientes de regiones agrícolas como San Quintín y de corredores logísticos como Nogales.
Una demora prolongada no sólo elevaría los costos de transporte, sino que podría provocar penalizaciones contractuales, retrasos en cadenas de producción y pérdidas de alimentos por descomposición.
Déficit de choferes complica relevo de operadores
El retiro de visas también golpea el esquema de entregas puerta a puerta de las compañías binacionales.
Para las empresas, sustituir a los operadores mexicanos con conductores estadounidenses tampoco representa una solución inmediata debido al déficit de choferes comerciales que enfrenta Estados Unidos.
Canacar ya había advertido en junio que la cancelación y restricción de visas estaba presionando la disponibilidad de operadores y comenzaba a impactar los costos de los fletes.
Cifra de 25 mil visas aún enfrenta discrepancias
Aunque reportes recientes citan a dirigentes de Canacar calculando en 25 mil las visas retiradas desde 2025, otros representantes regionales del organismo han reconocido que no existe una cifra oficial que permita confirmar ese número a escala nacional.
En junio, el presidente de Canacar, Augusto Ramos Melo, había situado en 20 mil el número de conductores mexicanos afectados por el retiro de visas, en ese caso relacionado también con las nuevas exigencias de dominio del inglés aplicadas en Estados Unidos.
La diferencia obliga a tomar la cifra de 25 mil como una estimación del sector mientras no exista un registro oficial consolidado de las autoridades mexicanas o estadounidenses.
Más allá de la cifra definitiva, los transportistas advierten que la pérdida progresiva de operadores certificados amenaza con convertirse en un nuevo cuello de botella para una cadena logística ya presionada por aranceles, desaceleración económica y controles fronterizos más estrictos.














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