El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, buscó este sábado contener la incertidumbre sobre el futuro comercial de Norteamérica al garantizar que su Gobierno mantendrá una “gran relación con México”, pese a las dudas que rodean la continuidad y eventual rediseño del T-MEC.
Durante un encuentro en Dublín con el primer ministro irlandés, Micheál Martin, Trump fue cuestionado sobre la posibilidad de que Estados Unidos abandone el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá.
“Nos está yendo muy bien. Vamos a tener una gran relación con México. De hecho, tenemos una buena relación con Canadá”, respondió el mandatario. También anticipó que Washington podría alcanzar “bastante pronto” un acuerdo con Ottawa, aunque no ofreció detalles.
Trump manda señal a México en plena incertidumbre del T-MEC
Las declaraciones llegan en momentos en que el futuro del acuerdo comercial enfrenta su periodo de mayor incertidumbre desde que entró en vigor en 2020.
Estados Unidos no aceptó en julio renovar automáticamente el T-MEC por otros 16 años, por lo que el tratado continúa vigente, pero quedó sujeto a revisiones anuales mientras Washington busca nuevas concesiones de México y Canadá.
La postura de Trump supone, al menos en el discurso, una señal de distensión hacia México después de meses de presión comercial, amenazas arancelarias y exigencias sobre las reglas de origen del sector automotor.
México y EU aceleran negociación antes de elecciones
México y Estados Unidos aceleran actualmente las conversaciones para alcanzar un acuerdo comercial bilateral provisional antes de las elecciones intermedias estadounidenses del 3 de noviembre, de acuerdo con fuentes consultadas por Reuters.
Las negociaciones buscan que México obtenga alivio sobre algunos aranceles estadounidenses a cambio de atender demandas de Washington relacionadas con el contenido estadounidense de los automóviles y con la presencia de inversiones chinas en territorio mexicano.
Entre los principales puntos de fricción se encuentran los aranceles de la Sección 232. El acero mexicano enfrenta gravámenes de hasta 50 por ciento, mientras que determinados vehículos están sujetos a tarifas de 25 por ciento.
Autos, acero y China presionan la relación comercial
Desde mayo, ambos gobiernos han sostenido rondas bilaterales dentro del proceso de revisión del T-MEC. En ellas han discutido reglas de origen automotrices, acero y aluminio, seguridad económica, agricultura y fortalecimiento de las cadenas regionales de suministro.
El sector automotor aparece como uno de los principales focos de tensión. Trump afirmó además esta semana que permitiría a fabricantes chinos instalar plantas dentro de Estados Unidos si generan empleos para trabajadores estadounidenses, pero rechazó que empresas chinas produzcan automóviles en México para después exportarlos al mercado estadounidense.
Trump distingue a México de Canadá
La señal lanzada desde Dublín resulta relevante porque Trump volvió a diferenciar públicamente su relación con México de la disputa que Washington mantiene con Canadá.
Las conversaciones entre Estados Unidos y Canadá colapsaron recientemente, mientras México ha optado por mantener abierta la negociación y evitar una confrontación directa con la Casa Blanca.
El mensaje de Trump no despeja, sin embargo, las dudas centrales sobre el T-MEC: no confirmó que Estados Unidos vaya a respaldar una renovación de largo plazo ni descartó modificaciones profundas al acuerdo.
Por ahora, el Presidente estadounidense ofrece una garantía política: quiere conservar una buena relación con México. El alcance comercial de esa promesa dependerá de las negociaciones que Washington y el Gobierno mexicano logren cerrar en las próximas semanas.














Deja una respuesta