El Gobierno federal reconoció que la violencia, la pobreza y las desigualdades estructurales continúan golpeando a millones de niñas, niños y adolescentes en México, y fijó nuevas metas hacia 2030 para reducir los homicidios, la pobreza extrema y las carencias sociales entre una población que supera los 38 millones de personas.
El Programa Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes 2026-2030 (PRONAPINNA) establece que en 2025 fueron registradas 2 mil 156 víctimas directas de homicidio de entre cero y 17 años, lo que equivale a una tasa de 5.59 casos por cada 100 mil menores de edad. La meta gubernamental es disminuirla a 4.76 para 2030.
El propio documento advierte: “Durante 2025, alrededor de aproximadamente 6 de cada 100,000 niñas, niños y adolescentes fueron víctimas directas de homicidio”. El indicador incluye tanto homicidios dolosos como culposos registrados en carpetas de investigación de las fiscalías estatales.
La dimensión del reto es mayúscula. Para 2026, México cuenta con 38 millones 382 mil 73 niñas, niños y adolescentes: 12.2 millones están en primera infancia; 12.7 millones tienen entre seis y 11 años, y 13.4 millones son adolescentes de entre 12 y 17 años.
El diagnóstico federal identifica como problemas centrales “la pobreza infantil y adolescente, las diversas formas de violencia contra niñas, niños y adolescentes, así como las brechas y desigualdades estructurales” que restringen su desarrollo y el ejercicio de sus derechos.
Casi 2.7 millones, en pobreza extrema
El PRONAPINNA registra que en 2024 había 2 millones 691 mil 623 personas de cero a 17 años en pobreza extrema, equivalentes al 7.5 por ciento de esa población. El Gobierno plantea reducir ese indicador a 6 por ciento para 2030.
El documento sostiene que entre 2018 y 2024 alrededor de 5.6 millones de niñas, niños y adolescentes salieron de la pobreza, una disminución de 11.6 puntos porcentuales. Sin embargo, reconoce que la incidencia de la pobreza sigue siendo mayor entre la población infantil y adolescente que entre los adultos.
Las carencias persisten. En 2024, el 17.1 por ciento tenía carencia de acceso a una alimentación nutritiva y de calidad; el 17.6 por ciento, carencia de servicios básicos en la vivienda, y el 11.6 por ciento, deficiencias en calidad y espacios de vivienda.
Violencia en hogares, escuelas y entornos digitales
Uno de los cuatro grandes objetivos del programa será “proteger integralmente a niñas, niños y adolescentes contra las violencias que enfrentan en los diferentes entornos en los que se desarrollan”.
Para ello, el Gobierno plantea reforzar la prevención de violencia en hogares y comunidades, promover modelos de crianza no violenta, mejorar mecanismos de denuncia, atención a víctimas y acceso a la justicia, así como combatir la trata y los riesgos asociados con los entornos digitales.
La estrategia incluye también acciones para prevenir la trata de menores de edad y garantizar atención y protección a víctimas, con participación de dependencias como Gobernación, Seguridad, Salud, Educación, Relaciones Exteriores, Trabajo y el DIF.
El programa no crea una bolsa presupuestal propia
Aunque el plan despliega objetivos, indicadores y líneas de acción hasta 2030, establece que su ejecución deberá financiarse con los recursos que ya sean aprobados a las dependencias participantes en cada Presupuesto de Egresos de la Federación.
El documento señala que “la totalidad de las acciones”, incluida la coordinación, seguimiento y rendición de cuentas, se realizará con cargo a los recursos aprobados a los ejecutores del gasto en el ejercicio fiscal correspondiente.
El PRONAPINNA articula cuatro ejes: garantizar derechos sociales; combatir las violencias; promover inclusión e igualdad para poblaciones discriminadas o vulnerables; e impulsar la participación infantil, el acceso a información y entornos digitales seguros.
La Secretaría de Gobernación, por medio de la Secretaría Ejecutiva del SIPINNA, será responsable de coordinar la ejecución, seguimiento y rendición de cuentas del programa.
El desafío oficial queda resumido en las propias cifras: 38.3 millones de niñas, niños y adolescentes, 2.7 millones en pobreza extrema y más de dos mil víctimas de homicidio en un solo año, frente a una estrategia que deberá demostrar de aquí a 2030 si sus metas se convierten en resultados.














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