Cuarenta y un años después del terremoto que transformó a la capital y obligó al País a construir una nueva cultura de protección civil, unas 33 millones de personas participaron este 19 de septiembre en el Segundo Simulacro Nacional 2026, en las 32 entidades federativas.
La cifra fue reportada por la Coordinación Nacional de Protección Civil (CNPC) durante la sesión del Comité Nacional de Emergencias. El ejercicio se efectuó pese a caer en sábado y, de acuerdo con la dependencia, tuvo participación de familias, organizaciones sociales, empresas e instituciones públicas.
A las 12:00 horas se activaron sistemas de alerta en distintas regiones del País y se enviaron avisos masivos a teléfonos celulares. El escenario principal para el centro de México planteó un sismo de magnitud 7.7 con epicentro cerca de Tehuacán, Puebla, una hipótesis seleccionada para probar la respuesta ante un movimiento con reducido tiempo de alertamiento para la Ciudad de México.
El simulacro contempló además hipótesis diferenciadas para Mexicali, Baja California; Allende, Nuevo León; Cabo Catoche, Quintana Roo, y Tonalá, Chiapas.
Recuerdan a víctimas de 1985 y 2017
La jornada estuvo marcada también por los homenajes a las víctimas de los terremotos del 19 de septiembre de 1985 y de 2017.
El sismo de 1985, de magnitud 8.1, golpeó la capital a las 7:19 horas y dejó miles de muertos, además del colapso y daño de numerosos edificios. La conmemoración anual se ha convertido desde entonces en un recordatorio de la vulnerabilidad sísmica de la Ciudad de México y del papel que desempeñó la organización ciudadana en las labores de rescate y reconstrucción.
Rescatistas consultados durante la conmemoración advirtieron, además, que el impacto no es únicamente estructural. Integrantes del Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas señalaron que el trauma colectivo asociado a los grandes terremotos persiste, y plantearon la necesidad de reforzar la atención psicológica tanto para ciudadanos como para personal de emergencia.
La deuda que permanece bajo los edificios
La memoria del 19-S coincide, sin embargo, con un problema todavía abierto: la seguridad estructural de miles de inmuebles.
Entre 2017 y el 4 de septiembre de 2026, autoridades capitalinas emitieron dictámenes de seguridad sobre 6 mil 539 edificios; de ellos, 221 fueron clasificados con alto riesgo de colapso, según información del Instituto para la Seguridad de las Construcciones obtenida mediante transparencia. La propia información disponible no permite establecer cuántos de esos edificios ya fueron rehabilitados o demolidos, por lo que la cifra no equivale necesariamente al número que sigue actualmente en alto riesgo.
A esa problemática se suma la reconstrucción pendiente tras el terremoto de 2017.
Hasta septiembre de este año, mil 664 viviendas de las 22 mil 151 reportadas como dañadas seguían sin estar reconstruidas o rehabilitadas: mil 439 permanecían en proceso y otras 225 aguardaban el inicio de los trabajos, de acuerdo con cifras del Gobierno capitalino reportadas por La Jornada.
Del recuerdo a la prevención
El Segundo Simulacro Nacional buscó justamente medir cuánto ha avanzado la capacidad institucional desde aquellas tragedias.
La CNPC informó que el País dispone de una fuerza de respuesta superior a 2 millones de elementos, además de más de 65 mil vehículos, 371 aeronaves y unas 25 mil unidades médicas para atender emergencias de gran escala. Son recursos contabilizados por el Gobierno federal como parte de su capacidad operativa ante desastres.
Durante el ejercicio se registraron dos incidentes médicos en la Ciudad de México: una persona fue hospitalizada tras sufrir un infarto y otra recibió atención por una caída, según el reporte presentado ante el Comité Nacional de Emergencias.














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