Una hornilla artesanal presuntamente utilizada para quemar cuerpos humanos, restos óseos carbonizados dispersos en un riachuelo y una fosa clandestina con cuerpos de reciente sepultura forman parte del escenario localizado por autoridades en La Curva, municipio de Xalisco, Nayarit.
La Fiscalía General del Estado mantiene bajo procesamiento el predio desde el pasado 3 de octubre, donde peritos, agentes ministeriales y colectivos de madres buscadoras trabajan en la recuperación de evidencias y restos humanos.
La fiscal general de Nayarit, Elvia Ludmila Heredia Verdugo, calificó el sitio como un presunto “centro de exterminio por incineración” y reconoció similitudes con el Rancho Izaguirre, en Teuchitlán, Jalisco.
“Ya tenemos otra versión del rancho Izaguirre”, expresó la funcionaria al explicar las condiciones en las que fueron encontrados los fragmentos óseos.
Quemaban cuerpos en tambos sobre una hornilla artesanal
Las primeras investigaciones revelan un método diseñado para reducir los cuerpos mediante fuego.
En el lugar fue encontrada una hornilla artesanal sobre la que presuntamente se colocaban recipientes o tambos metálicos con los cadáveres.
Según la explicación proporcionada por la fiscal, dentro de los recipientes se utilizaban diésel, gasolina y jabón para acelerar y mantener la combustión. Las sustancias habrían permitido que el fuego permaneciera adherido a la piel, prendas y otros tejidos.
Una vez consumidos los cuerpos, los restos óseos carbonizados eran retirados y, presuntamente, arrojados a un riachuelo cercano, donde los equipos de búsqueda han recuperado pequeños fragmentos de hueso.
También se localizaron prendas de vestir y diversos objetos que serán sometidos a análisis periciales.
Hallan además una fosa con cuerpos de reciente sepultura
El hallazgo no se limitó al punto utilizado para las incineraciones.
La Fiscalía confirmó que dentro de la misma zona es procesada una fosa clandestina que contiene cuerpos considerados de reciente sepultura.
Los especialistas buscarán obtener perfiles genéticos de esos restos para contrastarlos con las muestras de familiares de personas desaparecidas y tratar de establecer sus identidades.
Hasta la tarde de este 6 de octubre, las autoridades no habían establecido públicamente el número de víctimas relacionadas con el predio ni informado sobre personas identificadas.
Madres buscadoras entran al sitio
Integrantes de colectivos de búsqueda y familiares de desaparecidos se incorporaron desde el fin de semana a los trabajos que desarrolla la Fiscalía.
Durante las labores han sido recuperados fragmentos óseos, ropa y otros objetos, mientras continúa el rastreo de una zona que podría contener más evidencias.
El material localizado será analizado para determinar si conserva información genética suficiente para establecer a cuántas personas corresponden los restos.
“Otra versión del Rancho Izaguirre”
La propia fiscal Heredia Verdugo estableció el paralelismo con el Rancho Izaguirre, localizado en Teuchitlán, Jalisco, caso que provocó una crisis nacional después del hallazgo de restos óseos, prendas, calzado y otros objetos.
Sin embargo, la similitud planteada por la funcionaria se refiere hasta ahora a las características físicas y los indicios encontrados; las investigaciones tendrán que determinar quién operaba el predio de Xalisco, durante cuánto tiempo y cuál era su relación con organizaciones criminales.
Fiscalía deberá establecer cuántas víctimas fueron llevadas a La Curva
El procesamiento del sitio continúa y se concentra en recuperar evidencia antes de que pueda perderse información forense.
Entre las preguntas todavía abiertas están cuántas personas fueron asesinadas o depositadas en el lugar, cuándo comenzó a operar, quién controlaba el predio y qué organización criminal estaría detrás del sitio.
Tampoco existe, hasta ahora, información oficial que permita atribuir públicamente el lugar a un grupo delictivo determinado.
Los resultados de genética forense serán fundamentales para poner nombre a las víctimas y contrastarlos con los registros de personas desaparecidas.
Por ahora, La Curva se convierte en un nuevo punto de investigación sobre la desaparición de personas en México: una hornilla para consumir cuerpos, huesos dispersos entre el agua y una fosa clandestina cuya dimensión total todavía permanece oculta bajo tierra.















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