El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y la dirigencia del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS) instalaron este jueves una nueva mesa de negociación salarial, pero dejaron fuera a los representantes del movimiento disidente que encabezó las protestas y exigió rechazar el incremento de 2.9 por ciento directo al salario.
La negociación se abrió después de que la mayoría de los trabajadores participantes en la consulta nacional del 14 de octubre votó contra la propuesta de aumento de 6.8 por ciento global, integrada por 2.9 por ciento al sueldo tabular y 3.9 por ciento en prestaciones.
Sin embargo, la exclusión de los inconformes abrió un nuevo frente de conflicto: las autoridades del IMSS negocian con el secretario general del SNTSS, Rafael Olivos Hernández, cuya destitución figura entre las principales exigencias de los manifestantes.
Durante una conferencia de prensa, integrantes del movimiento disidente denunciaron que no fueron convocados a la mesa de negociación, pese a que sus movilizaciones contribuyeron a presionar para que se revisara la propuesta salarial.
La instalación fue confirmada por el Instituto y reportada por La Jornada a las 17:56 horas de este jueves.
¿Por qué el IMSS negocia con el sindicato y no con los disidentes?
La nueva mesa se estableció entre la administración del Seguro Social, encabezada por Zoé Robledo, y la dirigencia formal del SNTSS, encabezada por Rafael Olivos.
La estructura de negociación colectiva explica que el Instituto trate directamente con el sindicato que representa contractualmente a los trabajadores. Sin embargo, esa condición no explica por sí sola por qué no se invitó también a representantes disidentes, como había ocurrido en una mesa anterior.
Hasta la información difundida este jueves, ni el IMSS ni el sindicato habían ofrecido públicamente una explicación específica sobre la ausencia de los disidentes en la nueva mesa.
El antecedente inmediato ocurrió el 8 de octubre, cuando la Secretaría de Gobernación participó en un diálogo entre la dirigencia sindical y 37 representantes seccionales elegidos por los inconformes, además de un jubilado.
Aquella reunión estuvo marcada por diferencias sobre la lista de asistentes y terminó sin acuerdos después de más de siete horas de conversaciones.
Disidentes exigen aumento mínimo de 10% y salida de Rafael Olivos
Los trabajadores inconformes advirtieron que no aceptarán un incremento salarial inferior al 10 por ciento y mantuvieron su exigencia de celebrar un congreso nacional extraordinario para revisar la actuación de la dirigencia sindical.
También insistieron en la destitución de Rafael Olivos Hernández, a quien responsabilizan de no defender adecuadamente los intereses de la base trabajadora durante la revisión contractual.
El movimiento cuestionó además que, más de 20 horas después de la consulta nacional, el sindicato todavía no hubiera difundido las cifras oficiales completas de la votación.
Para los inconformes, el rechazo de la propuesta demuestra que existe un desacuerdo entre amplios sectores de los trabajadores y la negociación conducida por su representación sindical.
Anuncian nueva marcha nacional para el 21 de octubre
La instalación de la mesa no detuvo las protestas.
Trabajadores inconformes anunciaron una nueva movilización nacional para el miércoles 21 de octubre, con la posibilidad de bloquear la autopista México-Pachuca.
Mientras tanto, se mantienen dos plantones en la Ciudad de México y, de acuerdo con los manifestantes, siete sedes sindicales permanecen tomadas en distintos estados.
Algunos integrantes del movimiento plantearon ampliar las ocupaciones de instalaciones sindicales y continuar las movilizaciones hasta conseguir respuestas a sus demandas.
El IMSS y el SNTSS no han anunciado todavía una nueva cifra de incremento salarial.















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