La supervivencia de las lenguas indígenas en México depende de que las propias comunidades asuman el control de las políticas para su preservación, cuenten con financiamiento permanente y garanticen su transmisión a las nuevas generaciones, advirtió la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti).
Al clausurar el Taller de Revitalización Lingüística: Experiencias de México–Canadá, la subsecretaria de Ciencia y Humanidades, Violeta Vázquez-Rojas Maldonado, alertó que la educación institucional resulta insuficiente para evitar la desaparición de las lenguas originarias si éstas dejan de hablarse en los hogares y entre generaciones.
“La educación formal debe seguir siendo un soporte, pero la lengua que no se transmite entre generaciones tiene muy pocas posibilidades de sobrevivir”, sentenció la funcionaria.
Durante el encuentro, que reunió a 451 participantes presenciales, 2 mil 330 asistentes en línea y representantes de 62 instituciones, especialistas y autoridades de ambos países coincidieron en que la revitalización lingüística no puede depender exclusivamente de decisiones gubernamentales o académicas.
Vázquez-Rojas Maldonado sostuvo que los pueblos indígenas deben definir sus propias prioridades, conducir las acciones para preservar sus idiomas y participar directamente en la evaluación de los resultados.
Subrayó que uno de los principales desafíos consiste en establecer mecanismos de financiamiento estables y sostenidos, además de construir relaciones institucionales de largo plazo que no queden sujetas a los cambios políticos o administrativos.
La subsecretaria también destacó la necesidad de garantizar condiciones materiales que permitan a las comunidades transmitir sus lenguas, así como generar espacios sociales libres de discriminación hacia sus hablantes.
En ese contexto, recordó que durante los gobiernos de la transformación, particularmente en la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum, algunos programas sociales dirigidos a atender las demandas de las comunidades originarias fueron elevados a rango constitucional.
Por su parte, Karine Duhamel, representante del Consejo de Investigación en Ciencias Sociales y Humanidades del gobierno canadiense, reconoció la importancia de fortalecer la cooperación internacional, pero advirtió que las estrategias de preservación deben respetar las decisiones de cada pueblo indígena.
“Vivimos en un tiempo de oportunidad, pero también de riesgo, aunque nada de ello debe quitarnos la idea de que cada una de esas comunidades originarias cree su propio camino”, afirmó.
La representante canadiense consideró que la colaboración entre México y Canadá constituye un punto de partida significativo para impulsar estrategias de revitalización construidas desde las propias comunidades.
En tanto, María Regina Martínez Casas, directora general del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), destacó que las tres jornadas permitieron reflexionar sobre las distintas realidades lingüísticas de los pueblos originarios.
“Estamos construyendo una enredadera que dará frutos a mediano y largo plazo”, expresó durante la clausura.
Como parte de los resultados del encuentro, la Red Nacional de Investigación sobre Lenguas Indígenas (Renili) presentó el Sistema de Información Bibliográfica de Lenguas Indígenas y el primer formulario del Observatorio Nacional de Lenguas en Riesgo.
Además, emitió un pronunciamiento dirigido a las instituciones de educación superior para que armonicen sus reglamentos con la Ley General de Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas.
La propuesta plantea reconocer las trayectorias bilingües y plurilingües de los estudiantes indígenas, así como otorgar a las lenguas originarias el mismo reconocimiento que al español y a los idiomas extranjeros en los requisitos de acreditación para ingresar, permanecer o egresar de los programas universitarios.
El taller, organizado por la Secihti y el Consejo de Investigación en Ciencias Sociales y Humanidades de Canadá, constituye uno de los primeros resultados del memorándum de entendimiento firmado entre ambas instituciones en marzo de 2026.
Las actividades se desarrollaron en el Instituto de Investigaciones Filológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la Universidad de Lenguas Indígenas de México (ULIM) y el CIESAS, con la participación de representantes indígenas, comunidades hablantes, académicos y autoridades de ambos países.















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