En un operativo internacional coordinado entre autoridades mexicanas y paraguayas, fue detenido Hernán Bermúdez Requena, alias “El Abuelo” o “Comandante H”, señalado como presunto líder del grupo criminal “La Barredora” y exsecretario de Seguridad Pública del estado de Tabasco.
La captura se realizó la noche del 12 de septiembre en una residencia ubicada en Paraguay, donde Bermúdez se ocultaba desde hace meses. El inmueble, resguardado por bardas y cámaras de vigilancia, albergaba objetos de lujo, dinero en efectivo, joyas y documentación que fue asegurada por las autoridades C. Imágenes del operativo muestran al exfuncionario visiblemente desconcertado, rodeado por agentes armados de la Secretaría Nacional Antidrogas de Paraguay y elementos mexicanos del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), la Marina y la Guardia Nacional.
Bermúdez Requena fue titular de Seguridad Pública en Tabasco entre diciembre de 2019 y enero de 2024, durante la administración de Adán Augusto López. Su gestión estuvo marcada por señalamientos de corrupción, violencia institucional y presuntos vínculos con el crimen organizado. En noviembre de 2024, el gobernador Javier May lo acusó públicamente de liderar “La Barredora”, organización criminal vinculada al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) confirmó que Bermúdez contaba con una orden de aprehensión desde febrero de 2025 por los delitos de asociación delictuosa, extorsión y secuestro exprés. En julio, Interpol-México emitió una ficha roja que permitió su localización internacional.
La presidenta Claudia Sheinbaum instruyó personalmente la operación, que fue calificada por el titular de la SSPC, Omar García Harfuch, como “una muestra del compromiso de cero tolerancia a la corrupción” E. Se espera que Bermúdez sea extraditado a México en los próximos días para enfrentar los cargos en su contra.
La detención de Hernán Bermúdez Requena representa un golpe significativo contra las estructuras del crimen organizado en el sureste mexicano y abre nuevas interrogantes sobre la infiltración de redes delictivas en instituciones de seguridad pública.














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