En México, 9.5 millones de personas viven con discapacidad. Esta cifra, equivalente al 7.3 % de la población nacional, es el punto de partida del análisis que el INEGI presenta con motivo del Día Internacional de las Personas con Discapacidad. El dato confirma no solo la magnitud del grupo, sino también su composición: 50.9 % son personas de 60 años o más, mientras que la presencia de niñas, niños y jóvenes es considerablemente menor.
Brecha económica marcada
El panorama económico muestra desventajas claras. Mientras la población sin discapacidad registró un ingreso monetario trimestral promedio de 31 098 pesos en 2024, las personas con discapacidad percibieron 20 782 pesos, es decir, una diferencia de más de 10 000 pesos trimestrales.
A ello se suma un mayor costo de vida. Los hogares con al menos una persona con discapacidad —7.8 millones en todo el país— gastan en promedio 3 415 pesos trimestrales en cuidados de la salud, muy por encima de los 2 248 pesos que erogan los hogares sin integrantes con discapacidad. El desbalance se mantiene en todos los rubros de gasto médico.
Gastos médicos elevados según edad
El gasto en aparatos ortopédicos y terapéuticos muestra una tendencia creciente conforme avanza la edad de la persona con discapacidad en el hogar:
- 2 778 pesos trimestrales en hogares con niñas, niños o adolescentes con discapacidad.
- 3 053 pesos en hogares con adultos entre 18 y 59 años.
- 3 746 pesos en hogares con personas de 60 años o más, el monto más elevado.
Además, el gasto en consulta externa también incrementa: los hogares con personas mayores de 60 años con discapacidad destinan 2 479 pesos trimestrales, frente a los 1 432 pesos que pagan los hogares sin personas con discapacidad.
Apoyos gubernamentales: presencia, pero insuficiencia
La Encuesta Nacional de Inclusión Financiera muestra que 30.3 % de la población de 18 a 70 años con discapacidad recibió en 2024 algún apoyo económico o programa gubernamental, más del doble del porcentaje registrado entre quienes no tienen discapacidad.
Sin embargo, menos de la mitad considera suficiente lo que recibe o gana: apenas 40.5 % dijo que su ingreso cubre los gastos mensuales, frente a 61.8 % de la población sin discapacidad.
Inclusión laboral: limitada y concentrada
Los Censos Económicos 2024 identificaron 102 285 unidades económicas que emplearon al menos a una persona con discapacidad en 2023. Más de la mitad (51.3 %) pertenece al comercio, 34.7 % a los servicios privados no financieros y 11 % a las manufacturas.
El tipo de discapacidad más frecuente entre el personal contratado es la dificultad para ver, incluso usando lentes. En comercio se registraron 35 572 personas con esta limitación, mientras que la menos común fue la dificultad para hablar o comunicarse, con 3 148 personas. En el sector servicios se repite el mismo patrón: 36 086 personas con dificultades visuales y una menor presencia de otros tipos de discapacidad.
Un país que envejece y una agenda pendiente
El conjunto de datos del INEGI dibuja un escenario claro: México enfrenta una creciente población adulta mayor con discapacidad, bajos ingresos, elevados gastos en salud y una inclusión laboral que no avanza al ritmo necesario.
La información confirma que este grupo vive condiciones de vulnerabilidad estructural que exigen políticas públicas más precisas, programas orientados a la autonomía económica y una infraestructura social que realmente garantice inclusión y bienestar.















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