El frente frío número 38 se desplazará lentamente sobre el noroeste del territorio nacional y, en interacción con una vaguada en altura y una línea seca en el norte del país, ocasionará vientos fuertes y un descenso en las temperaturas en esa región.
De manera paralela, canales de baja presión extendidos sobre el occidente, centro y sureste del país —incluida la península de Yucatán—, en combinación con divergencia en altura y el ingreso de humedad proveniente del océano Pacífico, el Golfo de México y el Mar Caribe, generarán lluvias y chubascos con posibles descargas eléctricas. Se prevén lluvias puntuales fuertes en Chiapas.
Para este martes 3 de marzo se pronostican intervalos de chubascos con lluvias fuertes (25 a 50 milímetros) en Jalisco y Chiapas; chubascos (5 a 25 mm) en Durango, Colima, Michoacán, Estado de México, Oaxaca, Veracruz, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo; así como lluvias aisladas en entidades del norte y centro del país, incluida la Ciudad de México.
En cuanto a los vientos, se esperan rachas de 50 a 70 kilómetros por hora en Campeche y Yucatán; además de evento de componente sur en Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, y componente norte en el istmo y golfo de Tehuantepec, en Oaxaca y Chiapas. También se prevén rachas de hasta 60 kilómetros por hora en estados del noroeste y altiplano.
El oleaje alcanzará de 1.5 a 2.5 metros en la costa occidental de la península de Baja California y en el golfo de Tehuantepec.
Respecto a las temperaturas, continuará el ambiente caluroso en gran parte del país. Se estiman máximas de 40 a 45 grados Celsius en el noroeste de Guerrero y en el istmo de Oaxaca y Chiapas; de 35 a 40 grados en estados del norte, occidente y la península de Yucatán; y de 30 a 35 grados en entidades del centro y sureste.
Durante la madrugada del miércoles se prevén heladas con temperaturas de hasta -10 grados en zonas serranas de Chihuahua y Durango, así como valores bajo cero en regiones montañosas del centro y norte del país.
Las autoridades advirtieron que las lluvias fuertes podrían provocar incremento en niveles de ríos y arroyos, deslaves, encharcamientos e inundaciones en zonas bajas. Asimismo, las rachas intensas de viento podrían derribar árboles y anuncios publicitarios.















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