El Gobierno de México prevé un impacto “neutro” en la economía nacional frente al encarecimiento del petróleo provocado por el conflicto en Irán, al considerar que los efectos negativos serán compensados por mayores ingresos petroleros.
El secretario de Hacienda, Édgar Amador, explicó que el alza en el precio del crudo —que ya supera los 100 dólares por barril— reducirá la recaudación del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), debido a los estímulos fiscales aplicados a combustibles para contener precios.
Sin embargo, señaló que este efecto se equilibrará con mayores ingresos derivados de las exportaciones de petróleo, lo que permitirá mantener estabilidad en las finanzas públicas.
Estimaciones de analistas privados apuntan que México podría dejar de recaudar cerca de 38 mil millones de pesos por IEPS, pero obtener alrededor de 53 mil millones por ventas de crudo, generando un saldo positivo.
El funcionario subrayó que el país cuenta con mecanismos para amortiguar la volatilidad, entre ellos la integración de Petróleos Mexicanos (Pemex) en las cuentas públicas y la política de subsidios a gasolinas.
A pesar de este balance, autoridades y especialistas advierten que el principal riesgo sigue siendo el impacto en los precios de los combustibles y la inflación, especialmente si el conflicto en Medio Oriente se prolonga.
En este contexto, el Gobierno federal ha reiterado que mantendrá medidas para proteger el poder adquisitivo de las familias, mientras monitorea la evolución del mercado energético internacional.















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