Al menos 66 personas murieron tras el desplome de un avión militar tipo Hércules C-130 de la Fuerza Aérea Colombiana ocurrido este lunes en el departamento de Putumayo, en el sur del país.
La aeronave, que transportaba a unos 125 ocupantes —en su mayoría soldados—, se precipitó a tierra pocos minutos después de despegar desde el municipio de Puerto Leguízamo, en una zona selvática cercana a la frontera con Perú.
De acuerdo con reportes oficiales, entre las víctimas mortales se encuentran decenas de militares, así como integrantes de la tripulación.
El accidente ocurrió durante la fase inicial del vuelo, cuando el avión perdió altitud y se impactó a escasos kilómetros del aeropuerto, provocando un incendio tras la caída.
Equipos de rescate, apoyados por habitantes de la zona, acudieron al sitio pese a las dificultades de acceso, logrando evacuar a decenas de heridos hacia centros hospitalarios.
Las autoridades descartaron en un inicio que el siniestro haya sido causado por un ataque, mientras que se abrió una investigación para determinar las causas, entre ellas posibles fallas mecánicas o problemas durante el despegue.
El presidente Gustavo Petro lamentó la tragedia y señaló la necesidad de modernizar la flota militar, en medio de críticas por el estado de mantenimiento de las aeronaves.
El accidente es considerado uno de los más graves en la historia reciente de la aviación militar colombiana y reaviva el debate sobre las condiciones operativas de las Fuerzas Armadas.















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