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¿Olvidar los sueños? Podría ser una señal temprana del Alzheimer, según la ciencia

No recordar los sueños podría ser más que una simple curiosidad del descanso: podría convertirse en una señal temprana de deterioro cerebral. Así lo plantea una investigación liderada por el Centro de Investigación de Enfermedades Neurológicas, que encontró una relación entre la ausencia de recuerdo onírico y biomarcadores asociados a la enfermedad de Alzheimer.

El estudio, desarrollado con datos de mil 49 personas mayores cognitivamente sanas, forma parte del Proyecto Vallecas y cuenta con la participación de la Fundación Reina Sofía. Durante más de una década, los participantes fueron evaluados mediante pruebas cognitivas, análisis de sangre y resonancias magnéticas, con el objetivo de detectar señales tempranas de esta enfermedad neurodegenerativa.

Los resultados mostraron que las personas que no recordaban sus sueños presentaban con mayor frecuencia indicadores biológicos vinculados al Alzheimer, como niveles elevados de proteína tau en sangre y la presencia del gen APOE e4, considerado el principal factor genético de riesgo para desarrollar la enfermedad. Lo más relevante es que esta asociación se mantuvo independientemente del desempeño en pruebas de memoria, lo que refuerza su posible utilidad como señal precoz.

Además, el seguimiento reveló que quienes no recordaban sus sueños al inicio del estudio experimentaron un deterioro cognitivo más rápido y una mayor probabilidad de desarrollar demencia con el paso del tiempo. Esto sugiere que los cambios en el sueño podrían anticipar alteraciones cerebrales incluso antes de que aparezcan los síntomas más evidentes.

Los investigadores apuntan a que esta relación podría explicarse por alteraciones en la llamada red neuronal por defecto, un sistema del cerebro implicado en la generación de pensamientos internos y en la construcción del contenido de los sueños. Esta red es una de las primeras en verse afectadas durante las fases iniciales del Alzheimer.

En este sentido, la dificultad para recordar los sueños no estaría relacionada directamente con fallas de memoria, sino con una alteración en la producción o contenido de los mismos, lo que podría representar un fenómeno aún más temprano en la evolución de la enfermedad.

El director científico del CIEN y autor senior del estudio, Pascual Sánchez-Juan, subrayó que, aunque este hallazgo no constituye un criterio diagnóstico por sí mismo, sí representa una pista relevante para avanzar en la detección precoz, una de las áreas más importantes en la investigación actual sobre el Alzheimer.

Este descubrimiento abre nuevas posibilidades para identificar señales sutiles que podrían ayudar a intervenir antes de que el daño cognitivo sea significativo. En un contexto donde el envejecimiento poblacional incrementa la incidencia de enfermedades neurodegenerativas, comprender estos indicios tempranos podría marcar la diferencia en la prevención y tratamiento.

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