La presidenta Claudia Sheinbaum reconoció que el Estado mexicano necesita de la iniciativa privada para impulsar el crecimiento económico y acelerar proyectos de infraestructura, al respaldar esquemas de inversión mixta en sectores estratégicos como energía, carreteras, trenes, puertos y agua.
La mandataria ha promovido en semanas recientes una reforma para permitir la participación privada mediante nuevos mecanismos de coordinación financiera, con el argumento de que el gasto público por sí solo no alcanza para cubrir las necesidades de desarrollo del país. Según su gobierno, la meta es detonar inversiones sin elevar impuestos ni comprometer la estabilidad fiscal.
Ante empresarios, Sheinbaum también ha insistido en que México ofrece certidumbre para atraer capital nacional y extranjero, y llamó a construir una relación de cooperación entre gobierno y sector productivo. “El gobierno quiere que haya inversiones”, afirmó en encuentros recientes con representantes empresariales.
No obstante, la presidenta marcó distancia con modelos del pasado y advirtió que la colaboración con la IP no significará el retorno a privilegios ni a decisiones tomadas por élites económicas. En diciembre pasado sostuvo que en su administración no habrá “regreso al pasado de privilegios y decisiones cupulares”.
El viraje confirma una estrategia económica más pragmática del nuevo gobierno, que busca combinar rectoría del Estado con capital privado para reactivar la economía, elevar la competitividad y sacar adelante obras de gran escala en el arranque del sexenio.















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