La Iglesia católica endureció su postura frente a la crisis de seguridad en México y aseguró que la violencia ha llevado a una “normalización de la muerte”, al advertir que el país corre el riesgo de acostumbrarse al miedo, la impunidad y el dolor cotidiano.
A través de la Conferencia del Episcopado Mexicano, la jerarquía eclesiástica señaló que permanecer en silencio frente a la inseguridad equivale a renunciar a la defensa de la dignidad humana y al acompañamiento de las víctimas.
En su mensaje, los obispos subrayaron que la violencia no sólo se refleja en homicidios y desapariciones, sino también en el deterioro del tejido social, la pérdida de confianza en las instituciones y el desaliento de millones de ciudadanos.
El pronunciamiento ocurre en medio de una persistente ola delictiva en diversas regiones del país, donde enfrentamientos armados, extorsiones y ataques contra civiles mantienen en alerta a comunidades enteras.
La Iglesia llamó a autoridades, sociedad civil y comunidades religiosas a trabajar en la reconstrucción de la paz, fortalecer la justicia y evitar que la violencia sea vista como parte inevitable de la vida nacional.
En años recientes, la Iglesia católica ha incrementado sus mensajes públicos sobre seguridad, desapariciones y atención a víctimas, colocándose como una de las voces más críticas frente a la crisis que atraviesa México.















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