En una ceremonia marcada por el tono histórico y político, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, lanzó un mensaje directo a Estados Unidos al advertir que México no aceptará injerencias externas en sus asuntos internos, durante la conmemoración del 164 aniversario de la Batalla de Puebla.
“A nuestros vecinos, a Estados Unidos, le decimos… la historia nos dice que el pueblo de México no se equivoca cuando se trata de defender la soberanía nacional”, afirmó la mandataria ante autoridades civiles y militares.
Desde Puebla —escenario de la victoria mexicana sobre el ejército francés en 1862— Sheinbaum sostuvo que las lecciones históricas siguen vigentes en el presente. “Ninguna potencia extranjera nos va a decir a los mexicanos cómo nos gobernamos”, subrayó.
Reivindicación histórica y crítica al intervencionismo
En un amplio repaso histórico, la presidenta recordó que México ha enfrentado múltiples intentos de intervención extranjera desde su independencia en 1821, muchos de ellos —dijo— justificados bajo argumentos legales por las potencias invasoras.
Mencionó episodios como la invasión española de 1829, la llamada Guerra de los Pasteles contra Francia (1838-1839) y la invasión estadounidense de 1846, que derivó en la pérdida de más de la mitad del territorio nacional.
“Desde entonces fue evidente que no era un conflicto por deudas, era la ambición de un imperio decidido a aprovechar la fragilidad de una nación”, señaló al referirse al conflicto con Francia.
La mandataria enfatizó que la Batalla de Puebla representa uno de los momentos más emblemáticos de la defensa nacional, cuando un ejército encabezado por el general Ignacio Zaragoza logró derrotar al considerado entonces el ejército más poderoso del mundo.
“Un ejército compuesto en gran medida por hombres del pueblo logró lo que parecía imposible: derrotarlo”, destacó.
Juárez, la República y la soberanía
Sheinbaum también evocó el liderazgo de Benito Juárez durante la intervención francesa y la defensa de la República frente al Segundo Imperio Mexicano, impulsado por Napoleón III.
Recordó la decisión de suspender temporalmente el pago de la deuda externa como una medida para proteger al país, así como la resistencia republicana que finalmente logró expulsar a las fuerzas invasoras.
“Cuando hay momentos difíciles en la vida de los pueblos, siempre hay que recurrir al gigante Juárez”, afirmó.
Además, destacó la relación histórica con Estados Unidos en ese periodo, particularmente el respaldo del presidente Abraham Lincoln al gobierno juarista.
“El reconocimiento de la República de Juárez es una de las acciones más loables de nuestra histórica relación”, dijo, aunque reiteró que el respeto debe ser la base de cualquier vínculo bilateral.
Mensaje político y crítica interna
En su discurso, la presidenta también lanzó críticas a sectores internos que —aseguró— han buscado históricamente la intervención extranjera.
“Quienes buscan el apoyo externo por no tener apoyo popular en nuestro país están destinados a la derrota”, sentenció.
Asimismo, cuestionó a quienes —desde el conservadurismo— han respaldado proyectos contrarios a la soberanía nacional, tanto en el siglo XIX como en la actualidad.
“A quienes creen que el pueblo es tonto… están destinados a la derrota moral”, agregó.
Defensa de la soberanía como eje
Sheinbaum insistió en que la defensa de la soberanía sigue siendo un principio irrenunciable para su gobierno y para el país.
“Somos un pueblo que ama su libertad, su independencia, su soberanía, y estamos dispuestos siempre a defenderla”, expresó.
Al cierre, retomó la frase juarista “el respeto al derecho ajeno es la paz” y aseguró que México atraviesa “tiempos extraordinarios” en los que debe prevalecer la honestidad y el compromiso con el pueblo.
“Nada puede estar por encima de la soberanía y de los intereses del pueblo de México”, concluyó.















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