La presidenta Claudia Sheinbaum finalmente no acudió al FIFA Fan Fest instalado en el Zócalo capitalino para presenciar la inauguración del Mundial 2026 y el partido entre México y Sudáfrica. La mandataria optó por seguir la transmisión desde un deportivo de la alcaldía Gustavo A. Madero, luego de varios días de incertidumbre sobre su asistencia al evento masivo frente a Palacio Nacional.
La decisión ocurrió en medio de una jornada marcada por movilizaciones y protestas convocadas por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), colectivos de familiares de desaparecidos y otras organizaciones sociales, que mantuvieron presión sobre el Gobierno federal y las autoridades capitalinas.
Durante los días previos, Sheinbaum evitó confirmar si asistiría al Fan Fest del Zócalo y condicionó su presencia al desarrollo de las manifestaciones. Incluso reconoció que existían sedes alternas habilitadas por el Gobierno de la Ciudad de México para seguir el arranque de la Copa del Mundo en caso de que el acceso al primer cuadro de la capital se complicara.
Las protestas magisteriales mantuvieron en vilo la operación del Fan Fest y obligaron a desplegar un amplio operativo de seguridad en el Centro Histórico y en las inmediaciones del Estadio Azteca. Las autoridades implementaron restricciones de movilidad y reforzaron la vigilancia para garantizar el desarrollo de los eventos relacionados con la inauguración mundialista.
Horas antes del encuentro inaugural, la presidenta había insistido en que “todo estaba bajo control”, aunque dejó abierta la posibilidad de trasladarse a alguna de las sedes alternas previstas por el gobierno capitalino. Finalmente, eligió un deportivo en Gustavo A. Madero para observar el arranque de la justa internacional, evitando su presencia en el Zócalo en una de las jornadas con mayor concentración de manifestantes en la Ciudad de México.
Con ello, Sheinbaum se mantuvo alejada del principal escenario político del país durante la inauguración del Mundial 2026, mientras el Gobierno federal enfrentó simultáneamente el desafío de garantizar la celebración deportiva y contener las expresiones de inconformidad social.














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