Narcominas vuelven a sembrar terror en Apatzingán: campesino y militar resultan heridos en nueva jornada de explosiones

Narcominas dejan dos heridos y agravan la crisis de seguridad en Michoacán.

La violencia ligada al uso de artefactos explosivos improvisados volvió a golpear a la región de Tierra Caliente, en Michoacán. Este lunes, un campesino y un elemento del Ejército Mexicano resultaron heridos en dos explosiones distintas provocadas por las llamadas «narcominas» en el municipio de Apatzingán, lo que evidencia el creciente riesgo que enfrentan tanto la población civil como las fuerzas de seguridad en esa zona del estado.

El primer incidente ocurrió sobre el camino de terracería que conecta las comunidades de El Guayabo y El Alcalde, donde Enrique «A», de aproximadamente 60 años, se dirigía en motocicleta a su jornada de trabajo cuando activó un explosivo oculto bajo el camino.

El campesino sufrió lesiones de gravedad, principalmente en las piernas, y fue auxiliado por familiares, quienes lo trasladaron de inmediato a un hospital de la región. Hasta el momento, las autoridades mantienen bajo reserva su estado de salud.

Horas más tarde, en la misma zona, un elemento del Ejército Mexicano resultó lesionado mientras participaba en un operativo de rastreo y desactivación de artefactos explosivos improvisados. Tras la detonación, el militar recibió atención de sus compañeros y fue evacuado vía aérea para recibir atención médica especializada.

Los hechos ocurren apenas días después de otro incidente registrado en Apatzingán, donde dos jornaleros resultaron heridos por la explosión de una mina terrestre artesanal, confirmando la persistencia de esta modalidad empleada por grupos del crimen organizado para obstaculizar el avance de las fuerzas federales y controlar territorios.

De acuerdo con el Observatorio de Seguridad Humana de la Región de Apatzingán (OSHRA), en lo que va de 2026 al menos 10 personas han muerto y 22 han resultado lesionadas por explosivos improvisados en la región, de las cuales 18 son integrantes de las Fuerzas Armadas. El organismo advierte que la colocación de estos artefactos también ha provocado el desplazamiento forzado de cientos de habitantes de comunidades rurales, ante el riesgo permanente de transitar por caminos y parcelas agrícolas.

La regidora de Apatzingán, Carmen Zepeda, calificó la situación como una «zona de guerra» y alertó que los campos agrícolas permanecen minados, lo que representa un peligro constante para productores, jornaleros y habitantes de la región.

La proliferación de minas terrestres artesanales se ha convertido en uno de los principales desafíos de seguridad en la Tierra Caliente michoacana, donde los operativos militares conviven con una población que diariamente enfrenta el riesgo de que un camino rural o una parcela escondan un artefacto explosivo.

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