La presidenta Claudia Sheinbaum marcó distancia del conflicto político entre la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila, y el exgobernador Jaime Bonilla, al rechazar que la conferencia matutina sea el espacio para dirimir disputas partidistas.
Durante la Mañanera del Pueblo, la mandataria federal evitó pronunciarse sobre el enfrentamiento que escaló tras la difusión de audios y videos relacionados con la gobernadora bajacaliforniana y sostuvo que corresponde a Morena y al Partido del Trabajo (PT) resolver sus diferencias internas y definir el futuro de su alianza política.
«No le corresponde a la Mañanera», respondió Sheinbaum al ser cuestionada sobre el diferendo entre ambos actores políticos.
La presidenta insistió en que se trata de un asunto de carácter partidista y no del Gobierno federal, por lo que serán las dirigencias de Morena y del PT quienes determinen cómo encauzar el conflicto y la relación entre ambas fuerzas políticas.
El conflicto exhibe fracturas entre aliados de la Cuarta Transformación
La postura presidencial ocurre en medio de una creciente confrontación entre Marina del Pilar y Jaime Bonilla, quien actualmente milita en el PT, luego de que se filtraran materiales audiovisuales que profundizaron la disputa política entre ambos.
La gobernadora ha señalado públicamente a Bonilla de estar detrás de una estrategia para desacreditarla, mientras que el exmandatario ha rechazado las acusaciones y mantiene una ofensiva política contra la administración estatal. La confrontación ha puesto bajo presión la relación entre Morena y el PT rumbo a las elecciones de 2027.
Morena llama a preservar la unidad
Mientras la presidenta optó por mantenerse al margen, la dirigencia nacional de Morena hizo un llamado a Marina del Pilar y Jaime Bonilla para privilegiar la unidad del movimiento y dejar atrás el enfrentamiento público.
El exhorto busca evitar que la confrontación entre ambos liderazgos impacte la cohesión de la coalición gobernante en Baja California, uno de los estados estratégicos para el oficialismo de cara al próximo proceso electoral.
Sheinbaum evita convertirse en árbitro del conflicto
Con su respuesta, Claudia Sheinbaum fijó una línea de no intervención en una disputa que involucra a dos figuras relevantes del bloque oficialista y dejó claro que la definición sobre las alianzas y los desencuentros entre Morena y el PT corresponde exclusivamente a los órganos partidistas.
La decisión también evita que la Presidencia asuma el papel de mediadora en un conflicto interno que amenaza con profundizar las diferencias entre los aliados de la llamada Cuarta Transformación en Baja California.















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