Entre la incertidumbre de volver a demostrar que merecen un lugar y la esperanza de ratificar su ingreso, aspirantes a licenciatura de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) comenzaron este miércoles en León el Examen de Control Presencial, una medida extraordinaria adoptada tras las inconsistencias detectadas en el proceso de admisión en línea de 2026.
León se convirtió en la primera ciudad donde la Universidad aplica la evaluación de control, que continuará en distintas sedes del País hasta el 19 de agosto. La decisión alcanza a decenas de miles de jóvenes cuyos resultados quedaron sujetos a una nueva comprobación.
De la computadora al aula: UNAM vuelve al examen presencial
El proceso tiene como antecedente el Concurso de Selección de Ingreso a Licenciatura 2026, cuya evaluación original se realizó por internet entre el 23 de mayo y el 10 de junio. La propia UNAM había reportado desde las primeras jornadas bloqueos de exámenes por conductas contrarias a la normatividad y la detección de patrones atípicos.
Posteriormente, la Universidad denunció penalmente posibles prácticas ilegales relacionadas con personas y empresas que ofrecieron servicios fraudulentos para presentar el examen. En la segunda jornada del concurso participaron 158 mil 712 aspirantes, según información oficial.
La controversia escaló después de la publicación de resultados y derivó en la convocatoria de alrededor de 58 mil aspirantes para presentar una nueva evaluación presencial.
León abre una semana decisiva
La aplicación comenzó este 12 de agosto en León y continuará ahí el día 13. El calendario contempla posteriormente Oaxaca, Tijuana y Ciudad de México, con jornadas programadas hasta el 19 de agosto.
Hasta este miércoles, 45 mil 463 aspirantes habían descargado su cita, mientras otros 2 mil 122 realizaron su registro para presentar la prueba, de acuerdo con información difundida al inicio de la jornada.
El examen no sólo representa otra evaluación académica. Para quienes ya aparecían como seleccionados significa volver a competir por un lugar que creían haber obtenido.
Aspirantes cargan con viajes, gastos y una nueva evaluación
La aplicación presencial trasladó parte del costo de la crisis hacia los estudiantes y sus familias.
Aspirantes procedentes de otras entidades han tenido que organizar traslados, hospedaje y alimentación para acudir a las sedes asignadas. En León, algunos expresaron inconformidad por los gastos imprevistos generados después de haber realizado originalmente el examen desde sus hogares.
Otros llegaron con una expectativa distinta: demostrar nuevamente que su resultado fue producto de sus conocimientos.
La jornada dejó así dos caras de una misma crisis. Por un lado, jóvenes que consideran injusto repetir una prueba después de haber cumplido con el procedimiento establecido; por otro, aspirantes dispuestos a enfrentar nuevamente el examen para despejar cualquier duda sobre sus resultados.
La UNAM busca recuperar certeza en el proceso
El desafío para la Universidad rebasa la logística de instalar computadoras, supervisores y sedes.
Está en juego la credibilidad de uno de sus procesos más competidos.
Durante la evaluación digital, la UNAM sostuvo inicialmente que la plataforma había operado de manera estable y explicó que sus herramientas tecnológicas únicamente generaban alertas, mientras que las decisiones sobre irregularidades correspondían a personal universitario. En las jornadas de mayo y junio ya había reconocido bloqueos y comportamientos atípicos.
La institución ha reiterado que sus medidas buscan garantizar equidad, transparencia e integridad académica.
Del resultado a la incertidumbre
Para los jóvenes convocados, la prueba presencial puede modificar por completo planes que algunos ya habían comenzado a construir después de conocer los primeros resultados.
La UNAM determinó que deben presentar el examen de control quienes fueron seleccionados y obtuvieron una cantidad de aciertos igual o superior al puntaje mínimo de ingreso registrado para el mismo programa, plantel y modalidad en alguno de los procesos comprendidos entre 2021 y 2026.
El resultado del nuevo examen será, por tanto, determinante para confirmar quién conserva un lugar.
Clases se aplazan hasta el 31 de agosto
La crisis también modificó el calendario universitario.
Para los aspirantes sujetos al examen de control, el inicio de clases quedó previsto para el 31 de agosto, una vez concluida la evaluación presencial y definidos los resultados definitivos.
León fue este miércoles el primer escenario de esa prueba.
No sólo para los aspirantes.
También para la UNAM, que enfrenta el reto de devolver certeza a un concurso de ingreso marcado por sospechas, reclamos y cuestionamientos sobre la seguridad de su primera gran evaluación en línea.
Para miles de jóvenes, entretanto, la ecuación es más sencilla y más dura: volver a presentar un examen para recuperar un lugar que algunos ya creían suyo.















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