Con la pacificación como principal desafío y el compromiso de mantener al gobierno estatal fuera de la disputa por la sucesión de 2027, Graciela Domínguez Nava asumió la gubernatura interina de Sinaloa y advirtió que su administración tendrá que recuperar la confianza ciudadana con resultados.
Desde el Congreso del Estado, Domínguez Nava reconoció el escenario de preocupación que enfrenta la población y sostuvo que, durante el poco más de un año que tendrá su administración, concentrará esfuerzos en seguridad, atención a víctimas, desaparecidos y desplazados, además de la reactivación económica.
“Nuestra prioridad será la paz, no de discurso, sino una paz que se sienta en las calles y en las comunidades, en las escuelas, en los negocios, en los campos y en nuestras costas, en los caminos y en los hogares”, afirmó.
La mandataria interina sostuvo que la recuperación de la seguridad deberá traducirse en que las familias puedan retomar sus actividades sin miedo y que agricultores, pescadores, ganaderos, empresarios y trabajadores desarrollen sus actividades con garantías.
“La paz no es solamente la ausencia de violencia”, enfatizó, al señalar que también implica derechos, oportunidades, instituciones cercanas y condiciones de igualdad ante la ley.
Atención a desaparecidos, víctimas y desplazados
Domínguez Nava reconoció que el tiempo de su administración será limitado frente a la dimensión de los pendientes.
Entre las tareas que enlistó están la atención a víctimas y la reconstrucción del tejido social, así como un trato digno frente a la desaparición de personas, el desplazamiento interno y el retorno de familias a sus comunidades.
También anticipó una nueva relación con los municipios y mayor diálogo con los sectores productivos y sociales.
En la agenda económica colocó al campo y la comercialización agrícola, la pesca, las comunidades costeras, la ganadería y la minería, además de la reactivación económica, la defensa del empleo y el bienestar social.
“Sinaloa necesita todas las fuerzas del Estado mexicano”
Frente al problema de inseguridad, Domínguez Nava ofreció mantener coordinación directa con la presidenta Claudia Sheinbaum y el Gobierno federal.
“Hoy Sinaloa necesita todas las fuerzas del Estado mexicano: coordinación, inteligencia, política social, atención a las causas y capacidad institucional para recuperar plenamente la tranquilidad”, expresó.
La gobernadora interina afirmó que esa coordinación deberá tener como beneficiarios directos a las familias, jóvenes, sectores productivos y comunidades de la entidad.
Reconoció, sin embargo, que la confianza ciudadana será uno de los principales retos de su administración.
“La confianza no se decreta ni se exige, se construye”, sostuvo. El gobierno, agregó, tendrá que ganársela “todos los días con honestidad, cercanía, resultados y transparencia”.
Promete neutralidad rumbo a 2027
Domínguez Nava marcó también una línea política para su gobierno: no intervenir en la disputa por la sucesión estatal.
“Nuestro deber es generar también estabilidad política y transición democrática hacia el 2027”, afirmó.
La mandataria prometió “mantener al gobierno fuera de la disputa sucesoria” y establecer interlocución con todas las fuerzas políticas durante el periodo interino.
Definió en tres palabras la misión de su administración: “gobernar, pacificar y estabilizar”.
Asimismo, aseguró que los recursos públicos estarán destinados a esos objetivos y rechazó que el Ejecutivo estatal pueda convertirse en instrumento de intereses particulares.
“Gobernaré para todas y todos, sin distingos, sin exclusiones y sin convertir al gobierno en patrimonio de ninguna persona ni de ningún grupo”, expresó.
Domínguez Nava cerró su mensaje con un llamado a construir una tregua política y social alrededor de la seguridad del estado.
“Es tiempo de reconstruir la confianza, es tiempo de hacer de la paz y la justicia una tarea común”, sostuvo.
Y remató: “Trabajemos juntas y juntos para devolverle a nuestro estado la certeza, la paz y la esperanza que merece”.
















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