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Sinaloa busca Gobernador: Bonilla y Berdegué encabezan la disputa por el interinato

Morena aplaza la sucesión en Sinaloa; Bonilla y Berdegué toman fuerza.

La disputa por el control del Gobierno de Sinaloa entró en una fase de definición política: el Congreso local aplazó este lunes la designación de quien ocupará la gubernatura durante la nueva licencia de Rubén Rocha Moya, mientras Morena espera una decisión de su dirigencia nacional y crecen dos nombres en la carrera por el interinato: Yeraldine Bonilla Valverde y Julio Berdegué Sacristán.

La sucesión ocurre después del accidentado retorno de Rocha Moya al Gobierno estatal y su posterior decisión de separarse nuevamente del cargo. La crisis provocó incluso un distanciamiento del oficialismo: la Presidenta Claudia Sheinbaum consideró que la reincorporación del sinaloense no había sido pertinente y estableció públicamente el perfil que, a su juicio, requiere el relevo: capacidad, honestidad, profesionalismo y compromiso con Sinaloa.

Morena frena la elección y espera línea nacional

La designación estaba prevista para este lunes 24 de agosto, pero el Congreso sinaloense suspendió la sesión extraordinaria y también quedó cancelada la reunión de la Comisión de Puntos Constitucionales que debía procesar el nombramiento.

El dato políticamente más relevante surgió desde la propia bancada de Morena.

La diputada local Karla Ulloa reconoció que los legisladores no estaban discutiendo nombres y permanecían a la espera de una propuesta procedente del Comité Ejecutivo Nacional del partido. Morena tiene 24 de los 40 diputados del Congreso estatal.

Dentro de la bancada también existe la intención, de acuerdo con legisladores consultados por Reforma, de buscar un perfil que no haya formado parte del gabinete de Rocha. Esa condición podría ser determinante porque supondría no solamente elegir a un interino, sino marcar distancia política con el llamado “rochismo”.

Yeraldine Bonilla: la opción de continuidad

Ya gobernó Sinaloa durante más de tres meses

El nombre con una ventaja institucional evidente es Yeraldine Bonilla Valverde.

Actualmente ocupa el despacho del Ejecutivo mientras el Congreso realiza la designación y tiene un antecedente que ningún otro aspirante posee: ya fue gobernadora interina de Sinaloa.

El Congreso estatal la designó el 2 de mayo pasado, cuando aprobó la primera licencia temporal de Rocha Moya. Bonilla se convirtió entonces en la primera mujer en ejercer la titularidad del Poder Ejecutivo sinaloense.

Permaneció al frente del Gobierno durante la ausencia de Rocha y dejó el interinato cuando éste retomó la gubernatura el pasado 21 de agosto. Con el nuevo retiro del mandatario, Bonilla, como secretaria general de Gobierno, volvió a quedar al frente del despacho mientras el Legislativo define al interino.

De diputada a Seguridad y después a Palacio de Gobierno

Bonilla es licenciada en Trabajo Social por la Universidad Autónoma de Sinaloa.

Fue diputada local por Morena en la LXIII Legislatura, donde participó en las comisiones de Juventud y Deporte, Salud y Asistencia Social y Derechos Humanos.

Posteriormente ingresó al Gobierno de Rocha. Desde noviembre de 2021 ocupó la Subsecretaría de Estudios, Proyectos y Desarrollo y, en agosto de 2023, fue designada temporalmente encargada del despacho de la Secretaría de Seguridad Pública estatal tras la salida de Cristóbal Castañeda Camarillo.

Regresó después al Congreso y terminó incorporándose nuevamente al Ejecutivo como secretaria general de Gobierno, posición desde la que llegó al primer interinato.

Su principal fortaleza es precisamente su experiencia inmediata: conoce el gabinete, ya condujo el Gobierno estatal y cuenta con el antecedente de haber recibido el respaldo del Congreso.

Pero esa misma cercanía con la Administración de Rocha puede convertirse ahora en su principal obstáculo si prospera la intención de sectores de Morena de colocar a una figura ajena al círculo político del gobernador con licencia.

Julio Berdegué: la carta que mira hacia Palacio Nacional

El sinaloense cercano al equipo de Sheinbaum

El segundo nombre que aparece abiertamente en medios nacionales es Julio Berdegué Sacristán, exsecretario de Agricultura y Desarrollo Rural y actualmente encargado de asesorar y coordinar asuntos agroalimentarios internacionales y otras tareas estratégicas para el Gobierno federal.

El Financiero ubica a Berdegué entre los dos perfiles que destacan para el interinato y recuerda que su nombre circulaba en medios políticos sinaloenses desde la primera licencia de Rocha Moya.

Su perfil representa una alternativa radicalmente distinta a Bonilla.

Berdegué no proviene de la estructura política inmediata de Rocha y su trayectoria reciente está vinculada directamente con el Gobierno de Claudia Sheinbaum.

De Escuinapa a la FAO y al gabinete federal

Originario de Sinaloa, Berdegué estudió Ciencias de la Agricultura en la Universidad de Arizona, cursó estudios de posgrado en Agronomía en la Universidad de California y obtuvo un doctorado en Ciencias Sociales por la Universidad de Wageningen, en Países Bajos.

Cuenta además con una extensa trayectoria internacional en políticas agrícolas y desarrollo rural.

Fue representante regional para América Latina y el Caribe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO.

Sheinbaum lo incorporó a su gabinete como secretario de Agricultura al inicio de su Gobierno. El 1 de mayo de 2026 dejó la dependencia, pero no rompió con la Administración federal: Presidencia informó que continuaría asesorando y coordinando asuntos agroalimentarios internacionales y otras tareas estratégicas, incluida la defensa de los intereses agrícolas mexicanos durante la revisión del T-MEC.

Ese vínculo con la Presidenta cobra relevancia frente a la versión surgida entre diputados sinaloenses de que la decisión sobre el nuevo gobernador será procesada desde la dirigencia nacional de Morena y con influencia política de Palacio Nacional.

La verdadera disputa: continuidad o ruptura con Rocha

Más allá de los nombres, el Congreso sinaloense enfrenta una decisión que puede determinar el cierre del sexenio: mantener parte de la estructura construida por Rocha Moya o iniciar una ruptura política y administrativa con su Gobierno.

El País reportó este lunes una división dentro del Congreso entre legisladores identificados con el mandatario con licencia y otro grupo partidario de reestructurar el Ejecutivo y retirar a funcionarios considerados cercanos al gobernador.

La exigencia de romper con el “rochismo” incluso llegó a las inmediaciones del Palacio de Gobierno, donde manifestantes reclamaron cambios en la Administración estatal.

En ese escenario, los dos perfiles representan rutas diferentes.

Bonilla significa experiencia inmediata, continuidad institucional y conocimiento de la Administración. Berdegué ofrecería un perfil externo al núcleo del Gobierno estatal, con experiencia internacional y una relación política más directa con la Administración de Sheinbaum.

Sheinbaum pone condiciones al sucesor

La Presidenta evitó pronunciarse públicamente por algún candidato, pero estableció características para el próximo titular del Ejecutivo.

Pidió que se trate de una persona con capacidad, honestidad, profesionalismo y entrega al pueblo sinaloense. También planteó que el próximo Gobierno deberá garantizar gobernabilidad, condiciones para celebrar las elecciones en paz y una transición ordenada al término del sexenio.

La posición presidencial adquiere mayor peso después del enfrentamiento político provocado por el breve regreso de Rocha.

El mandatario retornó al Gobierno el 21 de agosto después de más de tres meses de licencia, pero volvió a separarse horas después en medio del rechazo generado por su decisión y mientras continúan las investigaciones relacionadas con los señalamientos formulados en Estados Unidos. Rocha ha rechazado las acusaciones en su contra.

La Constitución entrega la decisión al Congreso

El artículo 58 de la Constitución Política de Sinaloa establece que las ausencias del Gobernador de hasta 30 días son cubiertas por la persona titular de la Secretaría de Gobierno como encargada del despacho.

Cuando la ausencia supera ese periodo, corresponde al Congreso nombrar por mayoría absoluta de los diputados presentes a un gobernador interino.

Por eso Bonilla mantiene actualmente el control administrativo, pero su permanencia como gobernadora interina requiere una nueva decisión legislativa.

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