Corea del Sur busca convertir el auge del Hallyu —la llamada “ola coreana”— en una plataforma para ampliar su presencia económica en México, al llevar el éxito del K-pop, las series, la gastronomía y los cosméticos hacia nuevos negocios en sectores de consumo, tecnología e inversión.
La estrategia quedó expuesta en la K-Expo de la Ciudad de México, organizada en el contexto de la visita de Estado del presidente surcoreano, Lee Jae-myung, y de una nueva etapa de acercamiento económico con el Gobierno mexicano. El encuentro reunió productos de belleza, alimentos, artículos de consumo y tecnología vinculados con marcas surcoreanas.
KOTRA, la agencia surcoreana de promoción comercial, programó para la exposición alrededor de 50 empresas coreanas y unos 100 compradores de México y otros países latinoamericanos, con énfasis en belleza, alimentos, moda, productos para el hogar y dispositivos tecnológicos vinculados al consumo.
H3 | Del K-pop al anaquel
El fenómeno cultural ya es visto por organismos comerciales surcoreanos como una puerta de entrada a categorías de mayor valor comercial. Para su estrategia de mercado de 2026, KOTRA identifica entre los sectores con potencial en México los cosméticos y alimentos coreanos, además de industrias automotrices, digitales, médicas y tecnológicas.
La propia agencia ofrece este año capacitación empresarial para ingresar al mercado mexicano, al que describe como un nuevo mercado de crecimiento para bienes de consumo vinculados al Hallyu.
Así, el atractivo de grupos de K-pop, producciones audiovisuales y gastronomía funciona como escaparate para marcas que buscan pasar del consumo cultural al comercial.
Amarran México y Corea nueva agenda económica
El empuje empresarial coincide con el relanzamiento de la relación bilateral. Lee y la presidenta Claudia Sheinbaum encabezaron reuniones con empresarios y funcionarios durante la visita del mandatario surcoreano a México.
Antes del encuentro, Sheinbaum había señalado que compañías coreanas tenían proyectos de inversión y que la reunión serviría para conocer sus planes y resolver dudas sobre su operación en el país.
El Gobierno de Corea informó posteriormente que ambos países suscribieron 16 memorandos de entendimiento y adoptaron además una declaración de cooperación en inteligencia artificial; siete de los instrumentos intercambiados ante los mandatarios abarcaron áreas como economía, finanzas, educación, cultura, turismo, desarrollo y aduanas.
Busca Seúl aprovechar el mercado mexicano
Durante una reunión bilateral con empresarios, Lee planteó ampliar la cooperación ante los cambios en las cadenas globales de suministro y manifestó la intención de participar en proyectos vinculados con el Plan México, según la Presidencia surcoreana.
La apuesta ocurre en un mercado que KOTRA considera estratégico para firmas asiáticas. Datos recopilados por esa agencia con información de la Secretaría de Economía colocaban a Corea del Sur como el duodécimo país de origen de inversión extranjera directa en México durante el primer semestre de 2025.
El Hallyu deja de ser sólo cultura
El salto que busca Seúl consiste en transformar afinidad cultural en demanda estable para compañías coreanas.
La K-Expo muestra esa transición: detrás de los conciertos, las series y la gastronomía aparece una estrategia de penetración comercial que incluye cosmética, alimentos, electrodomésticos, dispositivos de belleza y tecnología de consumo, mientras los gobiernos amplían su agenda hacia sectores industriales y digitales.
Para Corea del Sur, México ofrece además una plataforma de acceso al mercado norteamericano y latinoamericano. Para las firmas coreanas, el Hallyu aporta algo que una estrategia comercial tradicional tarda años en construir: reconocimiento previo de marcas, productos y estilos de consumo.
La ola coreana, por tanto, comienza a medirse no sólo en reproducciones, conciertos o seguidores, sino también en anaqueles, contratos, compradores e inversión














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