El Senado aprobó este martes una reforma constitucional que obligará a quienes aspiren a la Presidencia de la República, una gubernatura o la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México a tener exclusivamente nacionalidad mexicana o, en caso de contar con otra, renunciar a ella antes de solicitar su registro como candidatos.
El dictamen, impulsado por la Presidenta Claudia Sheinbaum, fue avalado con 86 votos a favor y 42 en contra, en medio de un choque entre Morena y sus aliados, que defendieron la medida como una garantía de soberanía y lealtad al Estado mexicano, y la oposición, que acusó una regresión en los derechos políticos de los mexicanos que viven en el extranjero.
“Nadie puede servir a dos amores”, defiende Morena
Desde la tribuna, el senador morenista Óscar Cantón Zetina resumió la defensa oficialista de la reforma con una frase:
“¡Nadie puede servir a dos amores!”
La reforma modifica los artículos 82, 116 y 122 de la Constitución y establece como requisito para encabezar los poderes ejecutivos federal y locales no tener ni adquirir otra nacionalidad.
Quien posea una segunda nacionalidad deberá renunciar a ella antes de solicitar su registro como candidato, conforme a los procedimientos que determine la legislación aplicable.
Morena plantea lealtad exclusiva
Durante la discusión, legisladores oficialistas argumentaron que quienes ocupen los cargos de mayor responsabilidad ejecutiva deben mantener un vínculo jurídico exclusivo con México.
La reforma retoma un debate que acompaña desde hace décadas al régimen mexicano de doble nacionalidad: la propia Constitución permite conservar la nacionalidad mexicana por nacimiento aun cuando se adquiera otra, pero también contempla restricciones para determinados cargos y funciones públicas. El antecedente se remonta a la reforma constitucional aprobada en la década de los noventa.
PAN acusa golpe contra mexicanos migrantes
La oposición rechazó que tener dos nacionalidades implique una doble lealtad.
Senadores del PAN sostuvieron que la medida afecta especialmente a mexicanos que emigraron a Estados Unidos y Canadá y que, sin perder su vínculo con México, adquirieron otra nacionalidad.
Miguel Márquez Márquez argumentó desde tribuna que poseer dos nacionalidades no convierte a una persona en “menos mexicana” y afirmó que la lealtad al país debe medirse por los actos y no por el pasaporte.
Francisco Ramírez Acuña recordó que la reforma constitucional que permitió conservar la nacionalidad mexicana buscó precisamente proteger a los mexicanos residentes en el extranjero y facilitar que adquirieran derechos en los países donde viven sin perder su vínculo jurídico con México.
Oposición acusa restricción de derechos políticos
La senadora panista Laura Esquivel Torres sostuvo que la reforma limita el derecho de los migrantes a ser votados y acusó al oficialismo de mantener su interés en el voto de los mexicanos residentes en el extranjero mientras restringe sus posibilidades de aspirar a determinados cargos.
El PAN había anticipado desde días antes su voto en contra. Su coordinador, Ricardo Anaya, calificó la modificación como un agravio contra la comunidad migrante y advirtió que existen otras propuestas legislativas que buscarían extender requisitos relacionados con la nacionalidad a cargos distintos. Esa última posibilidad no forma parte de la reforma aprobada este martes, que se concentra en los titulares de los poderes ejecutivos federal y locales.
Reforma va ahora a los congresos estatales
La votación del Senado no concluye todavía el proceso constitucional.
Al modificar la Constitución, el decreto deberá recibir el respaldo de la mayoría de las legislaturas de los estados y de la Ciudad de México. Después podrá realizarse la declaratoria constitucional y enviarse al Ejecutivo para su publicación.
La Cámara de Diputados ya había avalado previamente el proyecto con 344 votos a favor, 116 en contra y una abstención.
De completar el procedimiento, quienes busquen competir por la Presidencia de México, una gubernatura o la Jefatura de Gobierno capitalina tendrán que acreditar nacionalidad mexicana exclusiva en los términos establecidos por la reforma.
El debate, sin embargo, quedó abierto.
Para Morena, se trata de impedir posibles conflictos de lealtad en los puestos de mayor poder ejecutivo del País.
Para la oposición, la reforma coloca una nueva barrera política frente a millones de mexicanos que han hecho su vida fuera de México sin romper sus vínculos con él.
















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