Entre aplausos, flores blancas y música tradicional de Michoacán, familiares, ciudadanos y representantes de la clase política despidieron este viernes en el Palacio de Bellas Artes a Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, figura de la izquierda mexicana y protagonista de la apertura democrática del país.
La presidenta Claudia Sheinbaum acudió al homenaje de cuerpo presente, montó una guardia de honor y propuso que los restos del fundador del PRD sean trasladados a la Rotonda de las Personas Ilustres, en reconocimiento a su trayectoria política y su participación en la lucha contra el régimen de partido hegemónico.
La mandataria llegó al recinto alrededor de las 15:40 horas, vestida de negro, y fue recibida por los hijos del excandidato presidencial. Durante su intervención, recordó la ruptura de Cárdenas con el PRI y el movimiento político que encabezó en 1988.
Sheinbaum propone llevar a Cárdenas a la Rotonda de las Personas Ilustres
Ante los familiares del ingeniero, Sheinbaum destacó su valentía para desafiar al sistema político que había dominado México durante décadas.
La Presidenta reveló que planteó a la Secretaría de Gobernación la posibilidad de trasladar sus restos a la Rotonda de las Personas Ilustres, aunque aclaró que la propuesta requiere una evaluación y el consentimiento de la familia.
«Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano es un hombre valiente, está en la historia de México», afirmó la mandataria.
Sheinbaum recordó que, en 1987, Cárdenas decidió romper con el PRI y construir una alternativa política que desembocó en la candidatura presidencial de 1988, elección marcada por denuncias de fraude electoral.
Su planteamiento para trasladar los restos constituye, hasta ahora, una propuesta presidencial y no una decisión formalizada.
Aplausos y música de Michoacán marcan el último adiós
El féretro del exgobernador de Michoacán, fallecido el miércoles 28 de octubre a los 92 años, arribó al Palacio de Bellas Artes alrededor de las 13:30 horas.
En el vestíbulo, bajo los murales de destacados artistas mexicanos, fue colocado junto a una fotografía de gran formato y arreglos florales. El ataúd, cubierto con la bandera nacional, recibió los aplausos de quienes acudieron a rendirle homenaje.
Sus hijos Lázaro, Cuauhtémoc y Camila Cárdenas Batel encabezaron las primeras guardias de honor, mientras agrupaciones musicales interpretaban piezas tradicionales de Michoacán.
Entre los asistentes estuvieron las secretarias federales Claudia Curiel, Alicia Bárcena y Rosaura Ruiz, así como legisladores, representantes diplomáticos y otras figuras de la vida pública.
El homenaje fue abierto a la ciudadanía, a diferencia del funeral privado realizado el jueves en el Panteón Francés, al que también asistió Sheinbaum.
Cuauhtémoc Cárdenas: el político que desafió al PRI y abrió camino a la alternancia
De la ruptura de 1987 al movimiento democrático de 1988
Hijo del expresidente Lázaro Cárdenas del Río, Cuauhtémoc Cárdenas construyó una trayectoria política que lo convirtió en referente de la oposición al régimen priista.
Fue gobernador de Michoacán de 1980 a 1986 y, posteriormente, encabezó junto con otros dirigentes la Corriente Democrática que terminó por romper con el PRI.
En 1988 disputó la Presidencia de la República frente a Carlos Salinas de Gortari, en unos comicios cuestionados por graves irregularidades y denuncias de fraude.
Un año después participó en la fundación del Partido de la Revolución Democrática (PRD), organización que agrupó durante décadas a distintas corrientes de la izquierda mexicana.
En 1997 se convirtió en el primer jefe de Gobierno del entonces Distrito Federal elegido mediante voto popular. También compitió por la Presidencia en 1994 y 2000.
Bellas Artes, escenario de una despedida histórica
El homenaje a Cárdenas reunió a integrantes del Gobierno federal, figuras políticas y ciudadanos que reconocieron su contribución a la transformación del sistema electoral mexicano.
Su fallecimiento marca el cierre de una etapa de la historia política nacional, caracterizada por la lucha contra el partido hegemónico, la construcción de nuevas fuerzas opositoras y la apertura de espacios de competencia electoral.
La despedida en Bellas Artes también reflejó el reconocimiento a una figura que, pese a las diferencias políticas surgidas a lo largo de su trayectoria, fue protagonista de uno de los procesos más importantes de la transición democrática de México.















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