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Elecciones EU 2026: Voto mexicano y latino amenaza mayoría de Trump en el Congreso de EU

El voto de los estadounidenses de origen mexicano podría convertirse este martes 3 de noviembre en uno de los factores decisivos para definir el futuro político del presidente Donald Trump. Su peso en estados como Texas, California, Arizona y Nevada, sumado al creciente electorado latino, amenaza con modificar el equilibrio de fuerzas entre republicanos y demócratas en el Congreso.

La comunidad de raíces mexicanas constituye el grupo de origen nacional más numeroso entre los hispanos de Estados Unidos y representa una fuerza electoral que ambos partidos necesitan conquistar, particularmente en distritos donde una diferencia de unos cuantos miles de sufragios puede determinar quién obtiene un escaño.

La importancia de este electorado aumenta en momentos en que Trump enfrenta un deterioro de su popularidad entre los latinos, marcado por el descontento con el costo de vida, las deportaciones y el impacto de sus políticas económicas.

Una encuesta del Pew Research Center, realizada entre el 28 de septiembre y el 4 de octubre, revela que 51 por ciento de los votantes latinos registrados favorece a candidatos demócratas para la Cámara de Representantes, frente a 24 por ciento que respalda a los republicanos. Otro 18 por ciento permanece indeciso y 7 por ciento prefiere otras candidaturas.

La ventaja demócrata de 27 puntos contrasta con los avances que Trump consiguió entre los hispanos durante la elección presidencial de 2024, cuando estuvo cerca de obtener la mitad de sus votos.

La disputa adquiere dimensiones históricas porque, de aproximadamente 250 millones de estadounidenses elegibles para votar en 2026, 39 millones son latinos, equivalentes a casi 16 por ciento del electorado potencial.

De ese universo, los estadounidenses de ascendencia mexicana conforman su núcleo demográfico más importante, aunque no existe una cifra única y actualizada que permita identificar con precisión cuántos ciudadanos de origen mexicano están habilitados para participar específicamente en los comicios de este martes.

Los comicios renovarán los 435 escaños de la Cámara de Representantes y 35 del Senado, además de 36 gubernaturas estatales. Su resultado determinará si los republicanos mantienen el control legislativo o si los demócratas consiguen una mayoría que limite la agenda presidencial.

El voto mexicano, pieza clave del nuevo mapa electoral

La influencia de los mexicanos en Estados Unidos no se explica únicamente por la inmigración reciente, sino por generaciones de familias que han adquirido la ciudadanía estadounidense o nacido en ese país.

De acuerdo con un perfil demográfico de 2024 difundido por Univision, la población de origen mexicano rondaba los 40 millones de personas, casi 60 por ciento de la población hispana del país.

Sin embargo, población de origen mexicano y electorado mexicano-estadounidense no son conceptos equivalentes.

Solamente pueden votar en las elecciones federales estadounidenses quienes cuentan con la ciudadanía de Estados Unidos y cumplen los requisitos electorales correspondientes. Los mexicanos que residen legalmente en ese país sin haberse naturalizado, incluidos los residentes permanentes, no pueden participar en estos comicios.

Por el contrario, los hijos de mexicanos nacidos en territorio estadounidense y los inmigrantes naturalizados sí pueden ejercer el sufragio cuando cumplen las condiciones legales.

Su influencia resulta especialmente significativa en las comunidades fronterizas y metropolitanas de Texas, Arizona y California, donde las decisiones electorales tienen implicaciones directas para la relación bilateral.

En esas regiones, las políticas migratorias, las deportaciones, el empleo, el comercio y la seguridad fronteriza forman parte de la vida cotidiana de millones de familias.

La identificación cultural con México, sin embargo, no determina automáticamente una preferencia partidista.

Mientras sectores del electorado mexicano-estadounidense respaldan a los demócratas por sus posiciones sobre derechos civiles, servicios sociales e inmigración, otros apoyan a los republicanos por cuestiones económicas, fiscales, religiosas o de seguridad.

Por ello, el voto mexicano no constituye un bloque homogéneo y su comportamiento puede variar considerablemente entre generaciones, estados y distritos electorales.

Texas, Arizona, California y Nevada: los territorios de mayor influencia

El peso de los electores de origen mexicano cobra particular relevancia en el suroeste estadounidense, donde la presencia histórica de esa comunidad coincide con importantes disputas por cargos federales y estatales.

Texas: la batalla por el electorado fronterizo

Texas concentra una de las mayores comunidades mexicanas de Estados Unidos y constituye un territorio estratégico para los republicanos.

Según los datos de Pew Research Center, los latinos representan aproximadamente 32 por ciento de los ciudadanos elegibles para votar en el estado.

La participación de los votantes de raíces mexicanas en las comunidades fronterizas del Valle del Río Grande, así como en las zonas metropolitanas de Houston, Dallas y San Antonio, puede influir en diversos distritos congresionales.

Los avances electorales republicanos entre algunos sectores hispanos durante los últimos años demostraron que la afiliación histórica al Partido Demócrata ya no garantiza su respaldo.

Para los demócratas, recuperar terreno entre estos electores será fundamental; para los republicanos, conservarlo representaría una señal de que el realineamiento político observado en 2024 puede mantenerse.

Arizona: el voto mexicano puede inclinar contiendas cerradas

En Arizona, uno de cada cuatro ciudadanos elegibles para votar es latino, según Pew.

La presencia de familias de origen mexicano en Phoenix, Tucson y distintas comunidades fronterizas convierte al estado en uno de los principales escenarios para medir el impacto de las políticas migratorias de Trump.

Las contiendas por el Congreso y la gubernatura pueden depender de la participación de electores urbanos, suburbanos y jóvenes.

Un incremento de la movilización latina podría favorecer a los demócratas si se mantiene la tendencia observada en las encuestas nacionales, pero el resultado dependerá de las preferencias locales y de la participación efectiva.

California: millones de electores de raíces mexicanas

California tiene la mayor población de votantes latinos elegibles del país. En 2024 sumaban aproximadamente 8.7 millones, de acuerdo con las estimaciones difundidas por Pew en 2026.

Los latinos representan cerca de 33 por ciento del electorado potencial estatal.

Aunque California es un bastión demócrata en las elecciones presidenciales, algunos de sus distritos para la Cámara de Representantes son competitivos.

Allí, los votantes de origen mexicano pueden desempeñar un papel importante para definir qué partido conquista los escaños necesarios para alcanzar la mayoría legislativa nacional.

Nevada: cada sufragio puede ser determinante

En Nevada, los latinos representan aproximadamente una quinta parte del electorado elegible.

La concentración de votantes hispanos en Las Vegas y otras comunidades del estado convierte su participación en un componente importante de las contiendas.

La situación económica, el empleo en servicios y turismo, el costo de la vivienda y las políticas migratorias figuran entre los asuntos capaces de influir en las decisiones de estos electores.

En elecciones ajustadas, pequeños movimientos en la participación o en las preferencias de la comunidad latina pueden cambiar el ganador.

El voto latino crece: 39 millones de electores pueden cambiar el Congreso

39 millones

Latinos elegibles para votar en 2026

16%

Del electorado potencial estadounidense

+5.2 millones

Nuevos electores latinos respecto de 2022

30%

De electores latinos tiene entre 18 y 29 años

Estimaciones del Pew Research Center para 2026. Son ciudadanos elegibles, no votos efectivamente emitidos.

Más allá de los estadounidenses de raíces mexicanas, el conjunto del voto latino registra una expansión que está transformando la composición del electorado.

De acuerdo con Pew Research Center, entre las elecciones intermedias de 2022 y las de 2026 se incorporaron aproximadamente 5.2 millones de ciudadanos latinos al universo de personas elegibles para votar, un crecimiento de 16 por ciento.

Esta expansión representa más de la mitad del incremento neto del electorado estadounidense durante ese periodo.

El fenómeno responde principalmente a jóvenes hispanos nacidos en Estados Unidos que alcanzaron la mayoría de edad, y en menor medida a inmigrantes que obtuvieron la ciudadanía mediante la naturalización.

Entre 2022 y 2026, más de cuatro millones de latinos nacidos en el país cumplieron 18 años, mientras alrededor de un millón de adultos hispanos se naturalizó.

Se trata de una transformación demográfica que tendrá consecuencias más allá de los comicios de este martes, particularmente de cara a la elección presidencial de 2028.

Sin embargo, el crecimiento numérico no garantiza mayor influencia electoral. Para que ese peso demográfico se traduzca en poder político es necesario que los ciudadanos se registren y voten, especialmente en los distritos donde los partidos compiten por márgenes reducidos.

Trump pierde respaldo latino tras avances de 2024

Uno de los cambios más importantes de la elección de 2026 es el deterioro del apoyo al presidente entre los hispanos.

La encuesta de Pew publicada el 16 de octubre revela que solamente 24 por ciento de los votantes latinos registrados aprueba actualmente el desempeño de Trump, frente a 38 por ciento en febrero de 2025.

La caída también es visible entre quienes votaron por el republicano en 2024.

Al comenzar su segundo mandato, 93 por ciento de esos electores aprobaba su gestión. Ahora el porcentaje es de 57 por ciento, un desplome de 36 puntos.

Además, 55 por ciento de los votantes latinos registrados considera su sufragio legislativo de este año como un voto contra Trump, mientras 14 por ciento lo interpreta como una expresión de apoyo al mandatario.

Otro 30 por ciento señala que el Presidente no es un factor determinante en su decisión.

La encuesta también encontró que siete de cada diez votantes latinos registrados consideran que las políticas de la administración republicana han perjudicado a la población hispana. Pew Research Center

No todos los votantes de Trump abandonan a los republicanos

Pese al deterioro de su popularidad, el mandatario conserva una base electoral importante entre los hispanos.

De quienes votaron por Trump en 2024, 65 por ciento afirma que respaldará al candidato republicano a la Cámara de Representantes en su distrito.

Otro 11 por ciento señala que votará por un demócrata y el resto se encuentra indeciso o prefiere otras opciones.

Estos datos muestran que el descontento con la administración presidencial no se transforma necesariamente en un cambio de partido.

La interrogante para este martes es si los demócratas lograrán recuperar a suficientes votantes que respaldaron a Trump en 2024 o si una mayor movilización de sus simpatizantes será suficiente para conquistar distritos competitivos.

Economía y deportaciones pesan más que las lealtades partidistas

Aunque la política migratoria ocupa un lugar central en la confrontación electoral, los estudios indican que la economía constituye la principal preocupación de los votantes latinos.

Según Pew, 80 por ciento manifiesta elevada preocupación por el precio de la gasolina y la energía; una proporción idéntica expresa inquietud por los costos de la vivienda.

El precio de los alimentos preocupa intensamente a 78 por ciento, mientras 77 por ciento muestra preocupación por los gastos de atención médica.

Además, 74 por ciento considera que las políticas económicas de Trump han empeorado las condiciones del país.

La inmigración continúa siendo un tema relevante, pero no el único que define el voto. Para 64 por ciento de los latinos registrados representa un asunto muy importante, mientras 69 por ciento concede esa relevancia al futuro de la democracia.

En las familias mexicano-estadounidenses, el debate adquiere una dimensión adicional por los vínculos familiares, laborales y culturales con México.

Las deportaciones, las restricciones migratorias y las decisiones sobre seguridad fronteriza pueden afectar directamente a familiares o comunidades de origen, incluso cuando el propio votante tiene ciudadanía estadounidense.

No obstante, también existen ciudadanos de ascendencia mexicana que respaldan una aplicación más estricta de las leyes migratorias.

Reducir el comportamiento de esta comunidad exclusivamente al rechazo o apoyo a las deportaciones sería desconocer su diversidad política y social.

Puertoamericanos, cubanos y otras comunidades latinas también disputan el poder

El electorado hispano no se limita a los mexicanos. Incluye comunidades de origen puertorriqueño, cubano, dominicano, centroamericano y sudamericano, entre otras.

Sus preferencias electorales responden a experiencias históricas, condiciones económicas y realidades regionales distintas.

En Florida, el voto de origen cubano tiene una importancia particular, especialmente en el sur del estado, donde el anticomunismo, la política hacia Cuba y otros asuntos de política exterior han influido históricamente en las preferencias partidistas.

Los ciudadanos estadounidenses de origen puertorriqueño tienen una presencia significativa en Florida, Nueva York y Pensilvania.

A diferencia de los residentes de Puerto Rico, que no votan por representantes federales con voto pleno ni por senadores estadounidenses, los puertorriqueños que residen en alguno de los 50 estados pueden participar en las elecciones federales bajo las mismas reglas de ciudadanía y residencia aplicables a los demás electores.

Las comunidades dominicanas, venezolanas, colombianas y centroamericanas también integran el electorado latino, aunque sus prioridades y preferencias no son necesariamente iguales.

Por ello, una ventaja demócrata a nivel nacional no significa que todos los grupos hispanos, ni todos los estados, vayan a votar de la misma manera.

Afroamericanos: 30.7 millones de electores y un respaldo mayoritario a los demócratas

Otra comunidad con capacidad para influir en el control del Congreso es la afroamericana.

Pew Research Center calcula que aproximadamente 30.7 millones de ciudadanos negros son elegibles para votar en 2026, alrededor de 12 por ciento del total nacional.

La encuesta del organismo, realizada entre finales de septiembre y principios de octubre, muestra que 70 por ciento de los votantes negros registrados respalda a candidatos demócratas para la Cámara de Representantes, frente a 7 por ciento que apoya a republicanos.

El resto está indeciso o se inclina por otras candidaturas.

La participación afroamericana será especialmente relevante en estados como Georgia y Carolina del Norte, donde este sector constituye una parte importante del electorado.

En esas entidades, una elevada movilización de ciudadanos negros puede reforzar a los demócratas en contiendas por el Senado, la Cámara de Representantes y cargos estatales.

Sin embargo, el grado de participación puede ser tan importante como la preferencia partidista: una comunidad puede inclinarse ampliamente por un partido y, aun así, ejercer menos influencia de la esperada si sus electores no acuden a votar.

Asiáticos: el electorado de mayor crecimiento porcentual

Los ciudadanos estadounidenses de origen asiático constituyen otro sector que ha ganado peso político.

Su número de electores elegibles aumentó aproximadamente 20 por ciento entre 2022 y 2026, hasta alcanzar 13.7 millones, lo que los convierte en el grupo racial o étnico de mayor crecimiento porcentual durante ese periodo.

En la encuesta de octubre de Pew, 56 por ciento de los votantes asiáticos registrados consultados expresó preferencia por candidatos demócratas a la Cámara de Representantes, mientras 16 por ciento favoreció a los republicanos.

El estudio advierte que la muestra de votantes asiáticos representa a quienes hablan inglés, una limitación importante para interpretar sus resultados.

El voto asiático puede adquirir mayor relevancia en distritos suburbanos de California, Nueva York, Nueva Jersey, Virginia y otros estados con comunidades numerosas.

Al igual que los latinos, los electores de ascendencia asiática no forman un bloque uniforme: sus preferencias pueden variar según el origen nacional, la generación, el ingreso, la religión y otros factores.

Mujeres, jóvenes e independientes: los otros votos decisivos

La competencia entre republicanos y demócratas también estará determinada por diferencias de género, edad y afiliación política.

Una encuesta nacional de Pew publicada el 8 de octubre muestra que las mujeres registradas favorecen a los demócratas por 45 por ciento frente a 31 por ciento que respalda a los republicanos.

Entre los hombres existe un empate: 42 por ciento para cada partido.

La brecha generacional es igualmente significativa. Entre los electores registrados de 18 a 29 años, 51 por ciento se inclina por los demócratas y 23 por ciento por los republicanos.

En cambio, entre quienes tienen de 50 a 64 años, los republicanos llevan una ventaja de 45 frente a 39 por ciento.

Los votantes independientes y los electores que no se identifican firmemente con un partido representan otro espacio de disputa, especialmente en suburbios y distritos competitivos.

La capacidad de los partidos para movilizar mujeres, jóvenes y ciudadanos sin filiación partidista consolidada puede resultar decisiva en contiendas donde ninguna fuerza política tiene una ventaja amplia.

¿Puede el voto mexicano y latino quitarle el Congreso a Trump?

La respuesta dependerá menos del tamaño nacional de estas comunidades que de su participación en los distritos donde se juega la mayoría.

Para controlar la Cámara de Representantes, un partido necesita al menos 218 de los 435 escaños, siempre que todos estén ocupados.

Cada distrito elige a un representante y, por tanto, no existe un reparto nacional proporcional de escaños según el porcentaje total de votos obtenidos por cada fuerza política.

Esto significa que una mayor participación mexicano-estadounidense en determinadas zonas de Texas, Arizona o California podría contribuir a cambiar el resultado en distritos específicos, sin necesariamente alterar la preferencia mayoritaria del estado.

También podría ocurrir lo contrario: que una mayor movilización de votantes mexicanos conservadores ayudara a los republicanos a defender sus posiciones.

En el Senado, donde cada estado elige a sus representantes mediante votaciones estatales, las comunidades latinas pueden incidir especialmente en las contiendas cerradas.

La composición del nuevo Congreso determinará la capacidad de Trump para aprobar leyes, impulsar sus prioridades presupuestales y enfrentar investigaciones legislativas durante la segunda mitad de su mandato.

El reto demócrata: convertir el rechazo a Trump en votos

Las encuestas ofrecen a los demócratas una ventaja entre los votantes latinos registrados, pero ganar una encuesta nacional no garantiza conquistar el Congreso.

De hecho, uno de los resultados más significativos del estudio de Pew es que 53 por ciento de los votantes latinos registrados afirma estar extremadamente motivado para participar en los comicios, frente a 41 por ciento que expresaba esa disposición antes de las elecciones intermedias de 2022.

La motivación es mayor entre quienes favorecen a los candidatos demócratas.

Esta tendencia podría beneficiar a la oposición si se traduce en participación efectiva, aunque también influyen la competitividad de cada contienda, las candidaturas locales y la capacidad de movilización de ambos partidos.

El desafío republicano: conservar el avance de 2024

Para Trump, la prioridad consiste en demostrar que sus avances entre los electores latinos durante la pasada elección presidencial no fueron un fenómeno pasajero.

El Presidente logró ampliar su respaldo en segmentos de la población hispana que anteriormente habían favorecido a los demócratas.

Pero la caída de su aprobación entre quienes lo apoyaron en 2024 plantea un problema para su partido.

Si parte de esos electores decide abstenerse, respaldar a los demócratas o votar por otras candidaturas, los republicanos podrían enfrentar dificultades en los distritos donde su margen de victoria ha sido estrecho.

El desenlace dependerá de si prevalece la fidelidad partidista, el descontento económico o la evaluación de las políticas de la Casa Blanca.

Un voto que también definirá la relación de Estados Unidos con México

El peso del electorado mexicano-estadounidense trasciende las fronteras de Estados Unidos.

El nuevo equilibrio político en Washington tendrá consecuencias para las relaciones comerciales, las negociaciones migratorias, la seguridad fronteriza y la cooperación bilateral.

Si los demócratas recuperan una o ambas cámaras del Congreso, podrían ampliar la supervisión sobre las políticas de deportación y las decisiones del Ejecutivo en materia migratoria, aunque ello no implicaría automáticamente su suspensión.

Si los republicanos mantienen el control legislativo, Trump conservaría condiciones políticas más favorables para impulsar sus iniciativas, sin eliminar las diferencias internas del partido ni las limitaciones legales e institucionales.

En materia comercial, la integración económica y la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) también forman parte del escenario que enfrentará el nuevo Congreso, aunque las decisiones dependerán de las facultades correspondientes al Ejecutivo y al Legislativo.

Así, millones de estadounidenses con raíces mexicanas participarán en una elección cuyas consecuencias podrían alcanzar directamente a México.

La gran incógnita del 3 de noviembre será si el crecimiento de las comunidades mexicana, latina, afroamericana y asiática se traduce en una nueva mayoría demócrata o si los republicanos consiguen mantener la coalición que llevó a Trump nuevamente a la Casa Blanca en 2024.

Las encuestas anticipan un escenario de desgaste para el Presidente entre los hispanos, pero no permiten dar por decidido el resultado.

En una elección donde cada distrito cuenta y la participación puede modificar las previsiones, el voto mexicano-estadounidense podría ser una de las fuerzas que inclinen la balanza del poder en Washington.

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