La cifra de víctimas mortales por la explosión de una pipa de gas LP ocurrida el pasado 10 de septiembre en el Puente de la Concordia, alcaldía Iztapalapa, se elevó a 21, según confirmó esta mañana la Secretaría de Salud de la Ciudad de México.
La más reciente víctima fue identificada como Norma Ortega Chávez, de 50 años, quien permanecía internada en el Instituto Nacional de Rehabilitación “Luis Guillermo Ibarra Ibarra” en Tlalpan. Su fallecimiento se suma al de otras personas que sucumbieron a las graves quemaduras sufridas durante el siniestro, entre ellas Alicia Matías Teodoro, quien perdió la vida tras proteger a su nieta de dos años.
El accidente, que involucró una pipa cargada con aproximadamente 50 mil litros de gas LP, se produjo cuando el vehículo perdió el control al incorporarse a la autopista México-Puebla. La unidad chocó contra muros de contención, lo que provocó una fisura de 40 centímetros en el contenedor y una fuga de gas que alcanzó un radio de 180 metros.
La chispa que detonó la explosión aún está bajo análisis pericial.
Además de los fallecidos, 27 personas continúan hospitalizadas en distintos centros médicos de la capital, mientras que otras 36 han sido dadas de alta.
La Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México mantiene abiertas las investigaciones para determinar responsabilidades, incluyendo la posible negligencia de la empresa Transportadora Silza, propietaria de la pipa siniestrada.
La jefa de Gobierno, Clara Brugada, anunció la creación de un “Comité solidario” para administrar donativos destinados a las víctimas y sus familias. Asimismo, se ha comenzado la entrega de apoyos económicos: 20 mil pesos para familias con pacientes hospitalizados y 50 mil para aquellas que han perdido a un ser querido. Estos montos son independientes de la reparación integral del daño que deberá cubrir la empresa responsable.
La tragedia ha dejado una profunda huella en la comunidad de Iztapalapa, donde vecinos, familiares y autoridades continúan exigiendo justicia, atención médica oportuna y garantías de seguridad en el transporte de materiales peligrosos.
La memoria de las víctimas, muchas de ellas ciudadanos en tránsito o trabajadores de la zona, permanece como recordatorio de la urgente necesidad de reforzar los protocolos de prevención y supervisión en el manejo de combustibles.















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