Por 454 votos a favor, la Cámara de Diputados aprobó en sesión vespertina el dictamen que reforma los artículos 72 y 73 de la Ley General de Salud, con el propósito de fortalecer los servicios de atención a la salud mental. La iniciativa fue turnada al Senado de la República para sus efectos constitucionales.
El documento establece que los objetivos de salud mental deberán incorporarse a las políticas y programas sectoriales y que los servicios en la materia deben privilegiar la atención comunitaria, integral e interdisciplinaria, con enfoque intercultural, intersectorial, de género y de derechos de niñas, niños y adolescentes.
Asimismo, la reforma contempla el diseño y desarrollo de una estrategia nacional e integral para la detección, atención y prevención del suicidio, con enfoque de derechos humanos y atención prioritaria a los grupos de mayor riesgo.
Una crisis silenciosa
El dictamen advierte que México enfrenta una crisis silenciosa de salud mental. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Epidemiología Psiquiátrica, uno de cada cuatro mexicanos ha experimentado un trastorno mental, pero menos del 20% recibe atención oportuna.
Datos del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz señalan que el 30% de la población vivirá algún trastorno mental y solo uno de cada cinco tendrá acceso a atención especializada. Además, el suicidio es la cuarta causa de muerte entre jóvenes de 15 a 29 años, según cifras del INEGI (2023).
El documento subraya que el país cuenta con menos de cuatro psiquiatras por cada 100 mil habitantes, frente a un promedio de 18 en los países de la OCDE, lo que agrava la brecha de atención. La concentración de servicios en hospitales psiquiátricos —se añade— aísla a los pacientes y vulnera sus derechos.
“Una herida invisible”
Durante la presentación del dictamen, la diputada Liliana Ortiz Pérez (PAN), promotora de la iniciativa, destacó que la salud mental es una herida invisible que no sangra, pero duele; no se ve, pero se siente todos los días.
“Hablar de salud mental es hablar de familias, de hijas e hijos, de jóvenes que enfrentan incertidumbre constante, de madres que cargan el dolor en silencio y de padres que no saben pedir ayuda”, expresó.
Ortiz Pérez celebró que el tema se aborde como una causa común sin distinción partidista, pues “la salud mental no tiene color ni ideología; es un derecho humano que nos une como sociedad”.
La legisladora puntualizó que la política de salud mental debe ir más allá de la atención médica, y extenderse a la educación, el trabajo y el entorno familiar:
“La salud mental se construye en la escuela, con docentes que detecten señales de alarma; en los trabajos, con ambientes saludables; y en los hogares, con familias que escuchen y acompañen”, subrayó.
Con la aprobación del dictamen, la Cámara de Diputados dio un paso clave hacia un nuevo modelo nacional de atención a la salud mental y prevención del suicidio, centrado en los derechos, la comunidad y la dignidad de las personas.















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