El Pleno de la Cámara de Diputados aprobó, con 427 votos, la incorporación de la violencia simbólica a la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia. La reforma adiciona una fracción VII al artículo 6 para reconocer este tipo de agresión como una manifestación de la discriminación estructural, expresada mediante mensajes, valores, símbolos o prácticas que reproducen estereotipos de género y refuerzan la subordinación de las mujeres.
El dictamen señala que esta forma de violencia es clave para entender cómo se normalizan las relaciones desiguales de poder y cómo se posibilitan otras agresiones, incluido el feminicidio, último y más brutal eslabón de un sistema patriarcal que cosifica a las mujeres y las reduce a objetos. La reforma también responde al mandato del artículo 4º constitucional, que obliga a las autoridades a garantizar la igualdad sustantiva y fortalecer la protección de mujeres, adolescentes y niñas.
La diputada María Luisa Mendoza Mondragón (PVEM), impulsora de la iniciativa, subrayó que la violencia simbólica opera de manera silenciosa en la vida cotidiana: en la cultura, los medios, la educación, los chistes y los refranes. Retomó el concepto acuñado por Pierre Bourdieu, quien describió esta forma de dominación como tan imperceptible que termina siendo aceptada por quien la ejerce y por quien la sufre.
Mendoza advirtió que, aun con esfuerzos institucionales y sociales, en México siguen siendo asesinadas en promedio diez mujeres al día, lo que muestra la magnitud del reto. Reconocer legalmente estas expresiones sutiles de desigualdad —dijo— es indispensable para dejar de normalizar conductas que perpetúan discriminación e injusticias.
“Hoy tenemos la oportunidad de desmontar pieza por pieza lo que durante generaciones se presentó como normal”, afirmó. “Ninguna forma de violencia, ni visible ni silenciosa, debe tener espacio en la vida de las mujeres. Hoy toca exigir, resistir, persistir, insistir”.
















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