El príncipe en el exilio iraní, Reza Pahlavi, hijo del último sha de Irán, aseguró que la muerte del líder supremo Alí Jamenei marca “el fin” de la República Islámica y llamó a una transición hacia un nuevo orden político en el país.
En un mensaje dirigido a sus “compatriotas”, Pahlavi calificó a Jamenei como un “déspota sanguinario” y sostuvo que con su fallecimiento el régimen islámico “ha llegado a su fin” y será “relegado al olvido”. Según afirmó, cualquier intento de los remanentes del poder por designar un sucesor carecerá de legitimidad y estará “condenado al fracaso”.
El opositor, que reside fuera de Irán desde la revolución de 1979, advirtió que quien asuma el liderazgo será “cómplice de los crímenes” atribuidos a la actual estructura de poder y no tendrá “longevidad”.
En un mensaje directo a las fuerzas armadas, policiales y de seguridad, Pahlavi instó a no sostener “un régimen en colapso” y les pidió sumarse a la nación para facilitar “una transición estable” hacia un futuro “libre y próspero”. Planteó que esta sería su “última oportunidad” de participar en la construcción de una nueva etapa política.
También se refirió a las víctimas de lo que denominó la “Revolución Nacional del León y el Sol de Irán”, al señalar que la muerte de Jamenei, aunque no compensa la sangre derramada, podría servir de “bálsamo” para las familias afectadas.
Finalmente, convocó a la población a mantenerse “alerta y preparada” ante lo que describió como la cercanía de una presencia “generalizada y decisiva” en las calles. “Juntos, unidos y firmes, lograremos la victoria final”, afirmó, al cerrar su declaración con un llamado a celebrar “la libertad de Irán”.















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