Advertisement

“Sal corriendo, me decía mi intuición”: testimonio de usuario de clínica de sueros en Hermosillo

Julio Gaxiola relata su experiencia tras aplicarse tres sueros vitaminados en un establecimiento de la colonia Jesús García. Describe presuntas anomalías en el servicio y advierte sobre los riesgos, en un contexto de muertes bajo investigación.

“Mi intuición me decía: sal corriendo. Pero no lo hice”. Así resume Julio Gaxiola su experiencia como usuario de la clínica de sueros vitaminados ubicada en la colonia Jesús García, hoy en el centro de las investigaciones por varios fallecimientos.

Su decisión, explica, no partió de la confianza, sino de la presión emocional y familiar. “Nunca creí en estos sueros. Siempre pensé que eran innecesarios”, afirma. Sin embargo, atravesaba un periodo complicado de salud física y mental, lo que lo llevó a recibir múltiples recomendaciones externas, entre ellas este tipo de tratamientos.

De acuerdo con su testimonio, familiares cercanos incluso reunieron dinero para costearle las aplicaciones. “Yo me negaba, pero me insistieron tanto que terminé aceptando. No quería parecer malagradecido”, relata.

Al acudir al establecimiento, lo primero que observó fue una alta afluencia de pacientes. “Había mucha gente esperando, incluso niños canalizados”, señala. El entorno, dice, intentaba proyectar tranquilidad con elementos decorativos naturales, aunque percibió inconsistencias, como la presencia de mosquitos y condiciones que cuestionó en términos sanitarios.

Dentro del consultorio, Gaxiola asegura que identificó elementos que le generaron desconfianza: certificaciones mayormente relacionadas con medicina estética, productos comerciales de bienestar en exhibición y una atención médica que consideró apresurada.

“Le mostré mis estudios y de inmediato me dijo que íbamos a dejar los antidepresivos y otros medicamentos. Eso me encendió focos rojos”, sostiene.

Pese a sus dudas, continuó con el proceso. La primera aplicación, describe, no le provocó efectos adversos más allá de una sensación de hidratación. La segunda transcurrió sin incidentes relevantes. Pero en la tercera sesión ocurrió un episodio que lo llevó a no regresar.

“Me quedé profundamente dormido durante la aplicación. Cuando el suero terminó, la sangre regresó por la manguera y nadie del personal lo notó”, relata. Según su versión, fue otra paciente quien lo alertó de la situación.

También menciona prácticas que, a su juicio, no eran adecuadas, como la manipulación de material médico mientras el personal consumía alimentos.

El testimonio se da a conocer en paralelo a los reportes de personas fallecidas que habrían recibido estos tratamientos en el mismo sitio. “No quiero asegurar nada, pero sí me parece demasiada coincidencia lo que está pasando”, advierte.

Gaxiola indica que su última aplicación ocurrió hace dos semanas y que, hasta ahora, no ha presentado complicaciones. No obstante, reconoce preocupación ante la posibilidad de efectos tardíos, como en otros casos reportados.

“Justo cuando ocurrieron algunos de los fallecimientos, un familiar me dijo que siguiera yendo, que él lo pagaba. Pero ya no quise”, afirma.

A manera de reflexión, el usuario hace un llamado a priorizar la atención médica profesional y evitar soluciones rápidas sin sustento. “La salud no es un experimento. Hay que informarse bien y no ignorar las señales de alerta, aunque vengan acompañadas de buenas intenciones”, concluye.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

RSS
Follow by Email
Facebook
X (Twitter)
YouTube
Instagram
Telegram
WhatsApp
FbMessenger
Tiktok
¡La URL se ha copiado correctamente!