El precio de la tortilla enfrenta nuevas presiones en el país, pero no por el costo del maíz, sino por el aumento en gastos de operación dentro de la cadena productiva, advirtió el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA) y coincidieron representantes del sector tortillero. Entre los factores que más impactan están el transporte, combustibles, fertilizantes, papel grado alimenticio, acero y refacciones importadas.
De acuerdo con reportes recientes, el precio internacional del maíz se mantiene en niveles bajos por una amplia oferta global, impulsada por cosechas récord en Estados Unidos. Sin embargo, esa baja no se refleja de forma automática en el consumidor final, debido a los costos logísticos y de transformación del grano en tortilla.
Ante versiones sobre un incremento inmediato, la presidenta Claudia Sheinbaum afirmó este martes que no existe justificación para elevar el precio del alimento básico. “No tienen ninguna razón para el aumento del precio de la tortilla”, declaró al sostener que el maíz está en niveles históricamente bajos. También advirtió que ningún comercializador debe aprovechar un contexto internacional para encarecer productos esenciales.
La mandataria informó que su gabinete económico sostendrá reuniones con productores, harineros y vendedores adheridos al convenio Maíz-Tortilla, dentro del Paquete Contra la Inflación y la Carestía (PACIC), con el objetivo de contener aumentos y proteger el poder adquisitivo de las familias.
No obstante, representantes del gremio han señalado que el ajuste de precios podría oscilar entre 2 y 4 pesos por kilo en algunas regiones del país, dependiendo de los costos locales de operación. Actualmente, el precio varía entre entidades, desde 22 pesos por kilo en la Ciudad de México hasta 32 pesos en estados del norte.















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