El cierre de la frontera de Estados Unidos al ganado mexicano por la presencia del gusano barrenador ha generado pérdidas por alrededor de mil 850 millones de dólares para productores y exportadores nacionales, luego de casi un año de restricciones sanitarias al comercio pecuario.
De acuerdo con estimaciones del sector cárnico, desde que Washington suspendió el ingreso de ganado en pie mexicano a finales de 2024, se han dejado de exportar cerca de 1.8 millones de cabezas hacia el mercado estadounidense, principal comprador del ganado nacional.
La medida fue adoptada tras la detección y propagación del gusano barrenador del ganado, una plaga parasitaria que afecta a animales vivos y que avanzó desde Centroamérica hacia entidades del sur mexicano. Las autoridades sanitarias y productores mantienen campañas de contención para evitar una mayor expansión.
Ernesto Salazar, gerente de estudios económicos del Consejo Mexicano de la Carne (Comecarne), señaló que el impacto económico no sólo deriva de la caída en exportaciones, sino también de los costos adicionales que enfrentan los ganaderos para mantener al ganado retenido en corrales durante más tiempo.
Los productores han tenido que absorber gastos extraordinarios en alimentación, atención veterinaria y logística, especialmente en estados del norte del país como Chihuahua, Sonora, Coahuila y Durango, donde se concentra buena parte de la exportación ganadera hacia Estados Unidos.
Pese al cierre, la industria mexicana ha buscado alternativas para reducir el impacto económico. Una parte del ganado que ya no puede enviarse en pie al extranjero ha sido destinada al sacrificio y procesamiento nacional, impulsando las exportaciones de carne de res. Entre enero y abril de 2026, los envíos de carne mexicana a Estados Unidos registraron un incremento cercano al 23 por ciento anual.
El gobierno mexicano y autoridades sanitarias trabajan en estrategias de erradicación de la plaga, entre ellas la instalación de una planta de producción de moscas estériles en Chiapas, mecanismo utilizado históricamente para contener al insecto transmisor.
Hasta ahora, no existe una fecha definida para la reapertura total de la frontera estadounidense al ganado mexicano.















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