La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) mostró este sábado una de sus mayores divisiones desde que inició el paro nacional indefinido. Mientras cientos de docentes comenzaron a retirar parte de sus campamentos instalados en el Zócalo capitalino y calles aledañas, la Sección 22 de Oaxaca, considerada el núcleo más combativo del movimiento, decidió mantener la huelga y continuar con las movilizaciones.
La discusión se prolongó durante horas en las asambleas internas del magisterio. Diversos contingentes plantearon la necesidad de replegarse ante el desgaste de más de dos semanas de protestas, la presión política generada por el Mundial de Futbol 2026 y la falta de avances concretos en la negociación con el gobierno federal. Sin embargo, al final prevaleció la postura de los sectores más radicales, encabezados por Oaxaca y Guerrero, que apostaron por prolongar la presión en las calles.
La determinación refleja una fractura interna entre quienes consideran agotada la estrategia de movilización permanente y quienes sostienen que abandonar el plantón significaría renunciar a las principales demandas del movimiento, entre ellas la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007, la eliminación de la Usicamm y mejoras al sistema de pensiones para el magisterio.
Aunque desde temprana hora se observaron carpas desmontadas y docentes preparando su regreso a los estados, dirigentes de la CNTE insistieron en que el movimiento continúa y que los retiros parciales obedecen también a relevos y reacomodos de contingentes. En los últimos días, la organización ha sostenido que reforzará la presencia de maestros en la capital para evitar el debilitamiento de la protesta.
La decisión ocurre en un contexto de creciente presión política para el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien ha intentado abrir nuevas rutas de negociación mediante consultas directas al magisterio, una estrategia que ha sido recibida con escepticismo por los sectores más duros de la Coordinadora.
Con la votación favorable a mantener la huelga, la Sección 22 volvió a demostrar su peso dentro de la CNTE. Aunque las posturas se dividieron y una parte importante de los docentes planteó levantar el plantón, la línea dura terminó imponiéndose y mantendrá viva la protesta en el corazón de la Ciudad de México.















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