La presidenta Claudia Sheinbaum rechazó que el diferendo entre México y Estados Unidos por las entregas de agua del Río Bravo forme parte de la mesa de negociación para la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), luego de que el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, advirtiera que ese tema podría influir en el futuro del acuerdo comercial.
Durante su conferencia matutina, la mandataria sostuvo que el cumplimiento del Tratado de Aguas de 1944 se atiende mediante los mecanismos bilaterales establecidos entre ambos países y afirmó que no forma parte de las negociaciones comerciales.
«Son dos temas distintos», dejó en claro al ser cuestionada sobre las declaraciones del funcionario estadounidense.
EU endurece el tono rumbo a la revisión del acuerdo comercial
Las declaraciones de Sheinbaum surgieron después de que Greer afirmara ante legisladores estadounidenses que será complicado avanzar en la renovación del T-MEC si México no demuestra una mayor cooperación en asuntos considerados prioritarios por Washington, entre ellos el cumplimiento del Tratado de Aguas, además de temas relacionados con seguridad y combate al tráfico de fentanilo.
La postura refleja el endurecimiento del discurso de la administración de Donald Trump de cara a la revisión del tratado comercial prevista para 2026, aunque hasta ahora el Gobierno mexicano sostiene que el tema hídrico no forma parte de la agenda formal de negociación.
México mantiene negociaciones separadas sobre el agua
El conflicto por las entregas de agua ha cobrado relevancia en los últimos meses debido a la prolongada sequía que afecta al norte del país, situación que ha dificultado el cumplimiento de los volúmenes comprometidos en el Tratado de Aguas de 1944.
No obstante, la administración federal insiste en que el diferendo se resuelve mediante la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA) y no dentro de la revisión del T-MEC.
Sheinbaum aún no define si acudirá a la Asamblea General de la ONU
En otro tema, la presidenta también informó que todavía no decide si asistirá al periodo ordinario de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, previsto para septiembre en Nueva York.
«No lo tengo contemplado, ni siquiera sé si voy a ir, pero por lo pronto no lo tengo contemplado», declaró.
La mandataria explicó que, por ahora, no existe una definición sobre su participación en el encuentro internacional, por lo que será más adelante cuando se determine quién representará a México.
La prioridad, la agenda bilateral con Estados Unidos
La declaración ocurre en un momento en que el Gobierno mexicano concentra buena parte de su agenda internacional en la relación con Estados Unidos, particularmente en los temas de comercio, migración, seguridad y agua, que se han convertido en los principales ejes del diálogo entre ambos gobiernos.
Con ello, Sheinbaum buscó enviar un doble mensaje: por un lado, descartar que Washington haya logrado incorporar el conflicto hídrico a la negociación del T-MEC y, por otro, mantener abierta la definición de su participación en uno de los foros multilaterales más importantes del año.















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