La presidenta Claudia Sheinbaum aceptó que los lineamientos para garantizar los derechos de las audiencias pueden modificarse para dar mayor certeza jurídica, luego de los cuestionamientos e inconformidades expresados por representantes de la industria de la radiodifusión. No obstante, sostuvo que la regulación no constituye un mecanismo de censura y defendió la autorregulación de los medios como la mejor vía para proteger a las audiencias.
Durante su conferencia matutina en Palacio Nacional, la Mandataria afirmó que el derecho de las audiencias está consagrado en la Constitución y descartó que los nuevos lineamientos otorguen facultades al Gobierno para intervenir en los contenidos informativos.
“¿Hay censura? No hay censura”, respondió al ser cuestionada sobre las críticas que ha generado la regulación.
Añadió que, si existe desacuerdo con la redacción de los lineamientos, éstos pueden ajustarse para evitar interpretaciones erróneas.
“¿No se está de acuerdo con los lineamientos? Hay que buscar adecuarlos para que sean más claros, pero el derecho de las audiencias es un principio constitucional”, afirmó.
Sheinbaum explicó que las únicas sanciones previstas no están relacionadas con la información o las opiniones difundidas por los medios, sino con el incumplimiento de obligaciones administrativas establecidas para los concesionarios de radio y televisión.
Precisó que las medidas aplican únicamente en tres casos: no publicar un código de ética, no designar un defensor de las audiencias y no habilitar mecanismos para que los ciudadanos presenten quejas.
“No se puede multar por algún contenido de lo que dice algún medio. No se puede censurar. Lo único que se pide es que publiquen su código de ética, nombren a su defensor de las audiencias y establezcan un mecanismo de queja”, enfatizó.
La titular del Ejecutivo sostuvo que la autorregulación representa un mejor equilibrio entre la libertad de expresión y el derecho de las audiencias que cualquier esquema de control gubernamental.
“Puede ser cuestionada la autorregulación, pero es mejor eso que la censura”, señaló.
Explicó que serán los propios medios quienes definan el contenido de sus códigos de ética y que corresponderá a la ciudadanía evaluar si realmente cumplen con los principios que hagan públicos.
“Ese es su código de ética, porque lo otro significaría censura. Que el pueblo, la gente, la ciudadanía, el radioescucha o el televidente pueda hacerse su propia opinión, pero por lo menos que publiquen su código de ética para ver si ellos mismos lo respetan o no.”
Incluso planteó que, si algún medio decidiera incorporar prácticas cuestionables en su código de ética, ello quedaría expuesto al escrutinio público.
“Si en su código de ética dice: ‘voy a mentir, tengo derecho a mentir para informar’, bueno, pues la gente va a ver cuál es el código de ética del medio.”
La Presidenta también defendió la estrategia de comunicación de su administración frente a lo que calificó como información falsa difundida por algunos medios.
“¿Que mienten todo el día, qué hacemos nosotros? Decimos miren esto es mentira, la verdad es esta, aquí se informa cómo está la pensión adulto mayor, cómo están las becas, los programas de bienestar, cómo estamos dando incentivos a los productores agrícolas de Sinaloa, cómo tenemos el programa de vivienda para el bienestar, cómo van las carreteras, cómo van los trenes y hay apoyo popular al Gobierno, eso es lo que más les molesta”, expresó.
Asimismo, informó que la consejera jurídica de la Presidencia se reunió con representantes de la Cámara Nacional de la Industria de Radio y Televisión (CIRT), quienes analizan presentar propuestas para modificar la redacción de los lineamientos.
“Se les explicó y en todo caso ellos están viendo si hacen una propuesta de alguna modificación”, comentó.
Finalmente, Sheinbaum aseguró que el debate sobre la autorregulación de los medios no es nuevo y recordó que durante años periodistas y especialistas plantearon la necesidad de fortalecer mecanismos para que las audiencias pudieran distinguir entre información, opinión y contenidos falsos.
“Es preferible eso para la democracia que tener un gobierno dedicado a censurar la opinión. Nosotros siempre defenderemos la libertad de expresión”, concluyó.















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