El Gobierno de Donald Trump aumentó la presión sobre México para abrir paso a operaciones conjuntas contra los cárteles y conseguir un resultado de seguridad que pueda presentar antes de las elecciones intermedias estadounidenses, reportó The New York Times.
Según el reportaje publicado el 24 de octubre, Washington entregó a las autoridades mexicanas un memorando que plantea permitir que personal de seguridad estadounidense acompañe operativos en territorio nacional. La propuesta también busca ampliar el intercambio de inteligencia entre ambos países.
Busca Washington un triunfo antes de las urnas
La investigación, sustentada en testimonios de funcionarios mexicanos y estadounidenses bajo anonimato, vincula la insistencia de Washington con la búsqueda de una victoria pública ante el descontento por la inflación y los precios de la gasolina.
El planteamiento enfrenta el rechazo de la presidenta Claudia Sheinbaum a la intervención directa de fuerzas estadounidenses. Los funcionarios consultados no revelaron si México respondió al documento ni los términos de una eventual contestación.
El Gobierno mexicano declinó comentar para el reportaje. La propuesta descrita por el diario no constituye un acuerdo anunciado entre ambos países.
Sheinbaum sostiene cooperación con límites
La discusión sobre la presencia estadounidense tiene antecedentes en los primeros meses de este año.
El 9 de enero, Sheinbaum anunció que había instruido al canciller Juan Ramón de la Fuente a fortalecer el contacto con Washington después de que Trump amenazara con ataques terrestres contra los cárteles, de acuerdo con Reuters.
La mandataria mantuvo entonces dos posiciones: ampliar la coordinación en seguridad y rechazar una acción militar unilateral por considerar que violaría la soberanía mexicana. La respuesta diplomática buscó reforzar los canales de comunicación ante las amenazas del presidente estadounidense.
El entendimiento bilateral reconoce la soberanía
El marco de cooperación anunciado por México y Estados Unidos el 3 de septiembre de 2025 estableció expresamente el respeto a la soberanía y a la integridad territorial.
En su comunicado conjunto, ambos gobiernos también incorporaron la reciprocidad, la responsabilidad compartida y diferenciada, y la confianza mutua como bases de la relación en seguridad.
Al explicar ese entendimiento al día siguiente, Sheinbaum sostuvo que cada país tiene responsabilidades para enfrentar el tráfico de drogas y de armas. Subrayó, además, que las autoridades de ambos lados deben actuar en sus respectivos territorios.
Ese antecedente permite identificar el punto central de la controversia: el alcance que tendría la participación estadounidense dentro de México y su compatibilidad con los principios anunciados por los dos gobiernos.
Frontera concentra coordinación y desacuerdos
La cooperación también ha convivido con diferencias sobre incidentes fronterizos.
El 5 de octubre, Sheinbaum informó que México había solicitado pruebas sobre presuntos disparos contra personal estadounidense desde territorio mexicano, después de señalamientos del embajador Ronald Johnson.
Según Reuters, la presidenta afirmó que el Ejército, la Marina y la Guardia Nacional no habían detectado el incidente. Al mismo tiempo, explicó que México propuso operaciones espejo con agencias estadounidenses como medida preventiva.
El episodio ocurrió mientras se anunciaba un despliegue mexicano de 500 efectivos, acompañado de helicópteros, drones y equipo contra aeronaves no tripuladas.
La disputa está en cómo ejecutar la colaboración
Los antecedentes muestran una relación en la que continúan los contactos diplomáticos y las medidas de seguridad, mientras persisten diferencias sobre la intervención estadounidense.
El entendimiento bilateral reconoce obligaciones para ambos países y fija el respeto territorial como principio. Bajo ese marco, cualquier ampliación de la participación de Washington exige precisar quién actuaría, con qué atribuciones y bajo qué autoridad en territorio mexicano.















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