Ante la movilización anual de más de 40 millones de personas por motivos religiosos y una derrama económica estimada en 25 mil millones de pesos, Movimiento Ciudadano (MC) presentó una iniciativa para establecer corredores seguros para peregrinos y crear un Programa Nacional de Turismo Religioso en México.
La propuesta del diputado federal Tecutli José Guadalupe Gómez Villalobos busca reformar la Ley General de Turismo para que la Secretaría de Turismo (Sectur) asuma la responsabilidad de diseñar, coordinar y evaluar una política nacional que garantice mayor seguridad, accesibilidad y servicios a quienes visitan santuarios, templos y destinos religiosos.
El proyecto contempla la coordinación de autoridades federales, estatales y municipales para establecer rutas con señalización, protección civil, atención médica, movilidad y servicios básicos, particularmente en los puntos donde se concentran miles de visitantes.
La iniciativa, publicada en la Gaceta Parlamentaria del 13 de octubre de 2026, fue turnada a la Comisión de Turismo de la Cámara de Diputados para su análisis y dictaminación.
Peregrinaciones generan 25 mil millones de pesos
En su exposición de motivos, Gómez Villalobos sostiene que el turismo religioso constituye una de las actividades de mayor relevancia social, cultural y económica para el País.
De acuerdo con cifras de la Sectur citadas por el legislador, las peregrinaciones, festividades y visitas a centros de culto movilizan anualmente a más de 40 millones de personas y generan una derrama económica cercana a los 25 mil millones de pesos.
Entre los principales destinos destacan la Basílica de Guadalupe, en la Ciudad de México; San Juan de los Lagos, en Jalisco; Juquila, en Oaxaca, y Chalma, en el Estado de México.
Estos centros religiosos reciben cada año a visitantes que utilizan carreteras, caminos rurales y vías urbanas, lo que plantea necesidades de seguridad, movilidad, infraestructura y servicios públicos.
El legislador considera que, pese a la magnitud de estos desplazamientos, se requiere una política nacional específica que permita ordenar los flujos de visitantes y fortalecer la protección de las comunidades receptoras.
Plantean corredores seguros con vigilancia y atención médica
La reforma propone incorporar en la legislación turística la figura de corredor seguro para peregrinos, definida como un tramo de camino, carretera o vía de acceso con alta afluencia de visitantes que requiera acciones coordinadas de protección y asistencia.
Estos corredores contemplarían medidas de seguridad, señalización, movilidad, protección civil, atención médica y servicios básicos.
La Sectur tendría entre sus atribuciones promover su establecimiento en coordinación con las instituciones competentes.
El objetivo es que los desplazamientos masivos hacia centros religiosos no dependan únicamente de operativos aislados, sino que formen parte de una estrategia de planeación turística.
Crearían una red nacional de rutas religiosas
La iniciativa también establece que la Sectur deberá diseñar, coordinar y mantener actualizada una Red Nacional de Rutas Turísticas Religiosas.
Para ello, plantea desarrollar mecanismos de información e indicadores que permitan conocer la afluencia de visitantes, sus lugares de procedencia, movilidad, duración de estancia e impacto económico.
El proyecto define como ruta turística religiosa aquella que integre al menos dos destinos, comunidades, templos, santuarios o manifestaciones relacionadas con el patrimonio religioso, espiritual, histórico o cultural de una región.
Estas rutas deberán contar con condiciones de información, accesibilidad, seguridad y servicios turísticos conforme a las disposiciones aplicables.
A los gobiernos estatales y de la Ciudad de México les correspondería incorporar dichos destinos a sus instrumentos de planeación y coordinar acciones de infraestructura, seguridad, promoción y asistencia con la Federación y los municipios.
Defienden turismo religioso sin vulnerar el Estado laico
Ante el carácter religioso de la actividad, Gómez Villalobos sostiene que la propuesta respeta la Constitución y no implica que el Estado mexicano adopte o favorezca alguna confesión.
La iniciativa establece expresamente que el turismo religioso deberá desarrollarse con pleno respeto a la libertad de convicciones, conciencia y religión, así como al carácter laico del Estado.
«Es importante mencionar que el turismo espiritual y religioso no puede considerarse un asunto exclusivo de las instituciones eclesiásticas ni del Estado, sino un fenómeno donde convergen la Iglesia, el sector público, los prestadores de servicios y las comunidades locales», señala el documento.
El legislador argumenta que las peregrinaciones y festividades seguirán desarrollándose por motivos de fe y tradición, por lo que corresponde a las autoridades garantizar condiciones adecuadas de seguridad y asistencia en los espacios públicos.
Reforma, pendiente de aprobación en San Lázaro
El proyecto contempla modificaciones a los artículos 3, 4, 7, 9 y 10 de la Ley General de Turismo, para incorporar definiciones y nuevas atribuciones de las autoridades en materia de turismo religioso.
Sin embargo, la presentación de la iniciativa no significa que los corredores seguros o el programa nacional ya estén establecidos legalmente.
Su eventual aplicación dependerá del proceso legislativo y, en caso de aprobarse, de la coordinación entre dependencias federales, gobiernos estatales, municipios y prestadores de servicios turísticos.
La propuesta se encuentra en la Comisión de Turismo, donde deberá determinarse su viabilidad antes de que pueda avanzar a una eventual discusión y votación en el pleno de la Cámara de Diputados.















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