En una declaración que ha encendido el debate nacional, el expresidente Ernesto Zedillo Ponce de León afirmó que la democracia mexicana ha muerto y que “tendrá que volver a nacer”. La frase, pronunciada durante una entrevista con el periodista español Juan Luis Cebrián para el medio The Objective, marca un giro en la postura pública del exmandatario, quien durante años evitó pronunciarse sobre la política nacional.
Zedillo, quien gobernó México entre 1994 y 2000 bajo las siglas del PRI, acusó directamente al expresidente Andrés Manuel López Obrador y a la actual presidenta Claudia Sheinbaum de haber “destruido por completo” el sistema democrático del país. “Durante muchos años, tenía el propósito de no opinar sobre asuntos políticos de mi país. Pero esa razón se ha materializado más allá de las peores pesadillas que un servidor hubiese tenido”, declaró.
El exmandatario denunció lo que calificó como un “golpe de Estado silencioso”, ejecutado mediante reformas institucionales que, según él, han desmantelado los contrapesos democráticos. Señaló la supuesta eliminación de la autonomía del Poder Judicial, el control partidista sobre organismos autónomos como el INE y el TEPJF, y la imposición de candidatos en procesos electorales que calificó como “farsa”.
“Estas personas, de un partido que se hace llamar Morena, han hecho todo lo necesario constitucionalmente para quedarse en el poder y abusar del poder sin rendir cuentas”, afirmó Zedillo, quien también acusó a López Obrador de haber amañado nombramientos clave para consolidar una mayoría legislativa afín.
La respuesta desde el oficialismo no se hizo esperar. Voceros del gobierno federal y figuras cercanas a Sheinbaum han desestimado las declaraciones del exmandatario, recordando episodios controvertidos de su sexenio, como el Fobaproa y las represiones en Aguas Blancas y Acteal.
La presidenta ha señalado que la oposición “carece de voces propias” y recurre a figuras del pasado como Zedillo para sostener su narrativa.
Analistas políticos consideran que las declaraciones del exmandatario podrían tener implicaciones en el discurso opositor rumbo a las próximas reformas constitucionales y el proceso electoral de 2027. Mientras tanto, la frase “declaro difunta la democracia mexicana” se ha convertido en un símbolo de la polarización política que atraviesa el país.















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